miércoles, 7 de diciembre de 2016

ESPANTAPÁJAROS

Oteo mis campos con la dulzura de la mirada de una madre sobre su cría. Tantas veces los he mirado que me sé de memoria cada siembra, cada labriego, cada semilla y cada riego. Disfruto cuando llega el tiempo de la cosecha y admiro las novedosas máquinas que ahora hacen el trabajo que antaño realizaban cuadrillas de hombres. Cómo pasa el tiempo. Ya no veo por estos lares hoces y horquillas, pañuelos anudados a la cabeza y botijos de fresca agua. Y yo sigo igual que siempre, vistiendo roídas vestimentas por el clima y con un sombrero ajado por los rayos del sol. Sigo sintiéndome útil todavía y cumplo fielmente mi cometido. He logrado ahuyentar a malas aves y ganarme la amistad de simpáticos gorriones que vienen ávidos de alimentarse con algún grano de trigo que se haya desprendido de su espiga. Para ellos es mucho y para el hortelano es poco. El fiel de la balanza es justo. Pienso que la esencia de la vida radica en el equilibrio. Yo me mantengo gracias al palo que me sustenta, gracias a mí se mantiene el cultivo sin que depredadores volátiles arrasen las siembras y gracias a las siembras vive el agricultor. Llevo años fascinado con el inmenso equilibrio que domina el mundo y considero que no siempre somos conscientes de ello. Y así paso el tiempo desde que el sol amanece a mis espaldas y se oculta a mis plantas día tras día, mes tras mes, año tras año, siempre en un equilibrado ritmo igual de simple y certero que un cerebro de paja que da más mente a un espantapájaros que a algunos de los humanos.


martes, 22 de noviembre de 2016

VOLARÉ

¿Cuántas veces hemos oído, planteado o enfrentado al dilema de ver el vaso medio lleno o medio vacío? Enfréntate sediento a un vaso de agua con líquido elemento hasta su término medio: ¿te alegras de que haya al menos medio vaso para calmar algo tu sed o te decepciona que falte medio vaso que podría calmar tu sed entera? No me valen los conformismos así es que ahórrate la respuesta de que algo es algo. Si se lucha es para ganar. O al menos esa debe ser la convicción ideal pues contra lo que depare el destino nadie conocemos a priori. En el amor es exactamente lo mismo. Sólo tú sabrás cómo enfrentarte al dilema. ¿Volará tu mente con tu corazón en busca del éxito o caerá tu mente arrastrando a tu corazón a la derrota? Qué fácil es opinar desde fuera cuando la víctima del interrogante no es uno mismo pero plantarle cara a la duda es complejo. Profundiza en ti mismo. Diluye cada una de estas palabras en tu interior y mira la imagen como si fuera el eterno dilema del vaso. Enfréntate a él. No juzgues desde fuera. Sé parte. ¿Estás empezando a volar o estás empezando a caer? Depende de tu ánimo. Habrá días que hablándole de tú a tú a este texto y a esta imagen estarás iniciando el vuelo y habrá días que enfrentándote a ellos estarás empezando a caer. Lo que cambia no es el vaso ni la medida de su contenido. Es tu ánimo. Eso sí, aunque hoy volarás y mañana caerás, nunca, nunca, nunca cohíbas a tu corazón. Él es libre de volar. ¡Vuela con él!


viernes, 18 de noviembre de 2016

¡A LO LOCO!

Es divertido ser consciente de un rato de inconsciencia y vestir extravagantes ropajes en un pasarela urbanita donde todos los ciudadanos caminan encorsetados en sobrias vestimentas de uniforme color. Me fascina sacar la lengua a la sociedad estrictamente guiada por una normativa arcaica. Pinto un mundo de colores donde mis coetáneos sólo ven en blanco y negro y hago el pino para ver las cosas al revés. Rompo las normas de la lógica y luego hago de un comecocos algo lógico. Hago inesperada la rutina y convierto en automatismos lo inesperado. Me gusta ser conocido en un mundo de extraños y ser forastero en casa propia. Me apasiona mostrar un exterior que describe inimaginable el interior. Cuando otros ríen yo lloro y cuando yo río a carcajadas otros lloran. Creo en mi propia libertad y pongo barreras a la locura cuando la misma se entromete en derechos ajenos. Me enamora vivir a lo loco en un mundo real y romper las leyes de la normalidad no escrita. Me atrae conversar sobre la primavera en el otoño y ser feliz soñando en el invierno con actividades de verano. Me gusta silbar en el silencio y callar en la algarabía. Sé que me tachan de loco, pero, ¿y si los locos fueran ellos? ¡Me gusta vivir a lo loco! ¡A lo loco me gusta vivir!


viernes, 11 de noviembre de 2016

EL RESTAURANTE DEL DESTINO


Pablo era aficionado a la cocina. Amaba los fogones pero su profesión de ejecutivo contable no le permitía mancharse las manos de harina tanto como quisiera. Cosas del destino. Y era un romántico. Un romántico empedernido y un soñador. Pasaba el día entre papeles, maletines y oficinas pero su mente soñaba con crear el más perfecto solomillo wellington y elaborar sabrosas salsas y vinagretas. Si pudiera cambiaría su modus vivendi y abandonaría el traje y corbata para vestir una chaquetilla. Y declararía su amor a Miriam, la lotera del puesto del mercado donde Pablo compraba las viandas para casa. Cosas del destino. Siempre que terminaba su jornada se acercaba al puesto de loterías y apuestas y jugaba un cupón de la ONCE o una primitiva. Miriam le deseaba suerte pues a fuerza de verse a diario ya se conocían y sabían los dos de los gustos del otro. Pablo sabía que a Miriam también le fascinaba la cocina y la hostelería y Miriam sabía que Pablo estaba enamorado de ella. Era evidente. A Pablo se le notaba. Pero a ella no. ¡Y también lo estaba de Pablo! Cosas del destino. Un día jugaron juntos una apuesta al euromillón y, cosas del destino también, les tocó. La fortuna y la suerte tienen lugar en esta vida aunque no siempre lo creamos. Cuando se enteraron ambos que tenían el boleto ganador estaban en el puesto de Miriam y supieron que podrían cumplir su sueño con el dinero que les había tocado. Dijeron exclamarlo a la vez contando hasta tres. La gente viendo sus caras de euforia y alegría al escuchar la noticia se iban arremolinando en torno a ellos. Pablo y Miriam contaron hasta tres conjuntamente y se escuchó una voz masculina y otra femenina exclamar a la par: ¡Montar un restaurante! ¡Besarte! Cosas del destino. Un corro de personas rompió a aplaudir en el Mercado pues todo el mundo esperaba tal desenlace menos los propios protagonistas. Ambos sonrieron y se fundieron en beso.Y así surgió el nombre del primer menú del Restaurante del Destino.



miércoles, 2 de noviembre de 2016

EN BUCLE

La mente es puñetera. Cuando algo se le mete dentro se pone machacona con ello. Basta que escuches una cancioncilla pegadiza y se repita en tu interior una y otra vez aunque tú quieras evitarlo. Si te enfadas con una persona la mente ocupa el ochenta por ciento de tus pensamientos en ella (está contrastado científicamente). Si un adolescente se enamora la mente centra el cien por cien en ocupar todos los pensamientos, ideas y deseos en el reflejo cerebral de su amor (igualmente contrastado). . La mente entra en bucle y se repite la misma idea una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... Es indominable. Hoy pensaba en el antojo de una mujer embarazada. Su mente debe repetir una y otra vez el deseo de comer cierto alimento. Y pensaba si esa mujer embarazada y con antojo además estuviese enfadada con una persona y su mente repitiese una y otra vez a la vez el deseo de comer cierto alimento y repitiese una y otra vez el motivo de su enfado. Y pensaba si esa mujer embarazada, con antojo y enfadada también estuviese muy enamorada y su mente repitiese una y otra vez a la vez el deseo de comer cierto alimento, el motivo de su enfado y el nombre de su enamorado. Y pensaba si para colmo esa mujer embarazada, con antojo, enfadada y enamorada estuviese repitiendo en su mente una y otra vez y a la vez el deseo de comer cierto alimento, el motivo de su enfado, el nombre de su enamorado y la canción de moda. Y pensaba que el que entraba en bucle pensando era yo. Y dejaba de pensar. Pero mi mente seguía haciéndolo. Indominable. Lo que os decía. 


miércoles, 26 de octubre de 2016

DE CÓMO A DON QUIJOTE SE LE LLAMÓ DE LA MANCHA

-¡Non fuyades, viles criaturas! ¡Cabalga, Rocinante! Defendamos esta afrenta a golpe de lanza y espada. -¿Pero qué dice, mi señor? ¿No tuvo bastante en Criptana? No eran gigantes sino molinos y aquestos hombres no son enemigos sino manchegos de pura alma. ¿No ve sus tierras labradas? ¿No ve sus cosechas de vino a la vera del Guadiana? Mire a sus mujeres, lozanas y campechanas, igual que su Dulcinea, robustas y bien amadas, labriegas en las labores, amas de casa y posadas. Escúcheme, Don Quijote, convenzamos a Cervantes, que no hay mejor tierra en Castilla que los campos de la Mancha, no hay paleta de colores que igualar a sus cielos pueda con el alba en la primavera y las vistas de Ruidera. ¡Mire, señor, sus ventas! Deguste sus quesos y pruebe sus gachas. Coma en corro las migas rodeado de jóvenes e infantes que van pasando de boca en boca el chorro de vino al gaznate. Que en esta tierra no hay afrentas, hay convites y hay tiznados, hay sartenes de gazpachos, hay llanura hasta Albacete, hay berenjenas de Almagro y hay olivares de aceite. Si su amada es del Toboso no eligió mejor lugar, haga amigos lugareños, gentes de buen yantar, verá mi señor que de aquesta manera así su amor podrá ganar. ¿Qué más quiere de la Mancha si la Mancha todo da? Da sus gentes, sus cosechas, sus productos del lugar, da sus fiestas, romerías y parajes sin igual. -No sigas, Sancho, amigo mío, mi error he aprendido ya. Esta será mi patria y de ahora en adelante la Mancha será mi hogar.


martes, 18 de octubre de 2016

EL ALBERGUERO DEL CIELO

Leo era un hombre bueno de la zona del Bierzo. Trabajador y humilde vivía en un gran caserón cercano al río, en plena calle del Agua, por donde pasan los peregrinos del Camino de Santiago. Tenía tres nietas pequeñas que correteaban y jugaban por las escaleras de la hacienda sin imaginarse que algún día darían cobijo al caminante. Cuando Leo siguió las flechas amarillas que conducen a las personas al camino de la Vía Láctea, el gran caserón quedó olvidado y sólo era recorrido por el tiempo. No quedaba infancia en él, ni risas, ni juegos. En esta caprichosa vida que premia al malo y condena al bueno, una de sus nietas marchó junto a él y la casa quedó muda. Lágrimas en la tierra y pesadez en las mochilas. Y hete aquí que el destino jugó de nuevo. No sé cómo, ni dónde, ni a quién se le ocurrió la idea pero sé que desde el cielo Leo y su nieta movieron los hilos. El Camino es así, la vida es así. Y seguir siempre hay que seguir. El gran caserón fue reconstruido, reformado y habitado de nuevo. Se ha convertido en un Albergue de Peregrinos atendido por las nietas de Leo, las que portan con maestría su nombres celestiales que son Ángela y María. Han vuelto al caserón las palabras, las vivencias, los corazones y las sonrisas. Refugio para los peregrinos, vínculo para las hermanas, memoria para los que se han ido y en el cielo un alberguero. Y ésta es su historia, la de Leo y la de su albergue, la de sus nietas, la de la vida y la de la magia en el Camino.