Hoy he llegado a la conclusión de que nos pasamos la vida en el alambre. Literalmente. Y no me refiero a debatirnos entre la vida o la muerte sino a estar constantemente eligiendo hacia que lado de la red caer, porque, inevitablemente caemos. Por obligación. Y una vez caídos subimos de nuevo al alambre a seguir en equilibrio. Así es la vida. Elección, coste de oportunidad lo llaman algunos, abanico de opciones y, vivir siempre, queramos o no, en la incertidumbre. La vida pasa deshojando la margarita desde el adolescente "me quiere, no me quiere" hasta el adulto "decido blanco o decido negro". Desde que nacemos nos vemos obligados a caer a un lado u otro, a decantar la balanza, a tomar una decisión. Y superado ello, vuelta a empezar. Es el juego de la vida, el equilibrio de la existencia. Cada caída supone siempre un triunfo o una derrota y otra vez comienza el ciclo y nos encontramos en la tesitura de tener que volver a elegir de nuevo. Es nuestro destino, nuestro sino. Vivimos en equilibrio siempre. Y, claro está, hay caídas que no dependen de nosotros. Esas se llaman experiencia y cuando volvemos a subir al alambre ya sabemos cómo contonearnos para que la decisión sea más fácil. Pero en equilibrio, siempre en equilibrio.
miércoles, 25 de julio de 2018
martes, 26 de junio de 2018
SURCARÉ LOS MARES
"Ayer se fue. Tomó sus cosas y se puso a navegar. Una camisa, un pantalón vaquero y una canción. ¿Dónde irá? ¿Dónde irá? Se despidió. Y decidió batirse en duelo con el mar y recorrer el mundo en su velero. Y navegar... Y navegar. Y se marchó. Y a su barco le llamó "Libertad". Y en el Cielo descubrió gaviotas y pintó estelas en el mar...
Más allá del mar habrá un lugar donde el sol cada mañana brille más. Forjarán mi destino las piedras del camino, lo que nos es querido siempre queda atrás. Buscaré un hogar para ti, donde el Cielo se une con el mar, lejos de aquí..."
¿Lo has leído cantando? ¿Conoces ambas letras? ¡Qué bonito es sentirse vivo a través de la música! Es, sin duda, el mayor idioma universal. ¿Cuántas veces cantamos una canción en otro idioma sin saber ni lo que estamos diciendo ni tan siquiera lo que estamos pronunciando? Y, sin embargo, nos alegra, nos pone felices, nos cambia el ánimo y nos saca una sonrisa. Todos tenemos alguna melodía que nos recuerda a alguien y nos da fuerza para surcar los mares por esa persona si hiciera falta y soñar con los dos sentimientos más ancestrales del ser humano: el amor y la libertad.
miércoles, 13 de junio de 2018
PRIMERA CITA
"¡Qué nervios! ¿Irá todo bien? Voy a peinarme de nuevo. ¡No vayas a liarla ahora! ¡Con lo que te ha costado! Respira. Toma aire. Relájate y actúa normal, natural, como tú eres. No tienes nada que perder y mucho que ganar. ¿Te has echado colonia? ¡Venga! A ver si vas a llegar tarde... La primera cita es importante ser puntual. Mejor esperar un poquito a hacer esperar. ¿Qué pensará de mí? Me he puesto mi ropa favorita y me da la sensación de que parezco un fantoche. ¡Madre mía! Se me traba la lengua. Se acerca la hora y estoy que no me aguanto ni yo. ¿Y qué le digo? ¿Y a dónde vamos? ¿Tomo yo la iniciativa o me dejo llevar? No sé, me da vergüenza todo. ¡Ah! ¿Y de qué le hablo? Vaya si saco una conversación que no le gusta. Mejor me callo. ¿Y si piensa de mi que no tengo personalidad? ¡Uf! ¡Me va a dar algo! Me voy ya. No aguanto más. Iré despacio por la calle e intentaré no pensar mucho y que sea lo que Dios quiera. Así llego antes y preparo mi mejor sonrisa. ¡Qué nervios, por favor!"
PD: ¿A que ha sido bonito recordarlo?
martes, 15 de mayo de 2018
LA FAMILIA
¡Qué bonita es la familia! Sin duda es la fuente de sentimientos más primitivos que conoce todo ser humano. Si de algo no se puede huir es de tener un padre y una madre. Otra cosa es que la propia vida nos lo quité a uno u otro antes de tiempo o que cumplan como tales o no. Pero toda persona tiene padre y tiene madre. Y por ende tuvo abuelos. Y seguramente tenga hijos, aunque eso no es definitivo ni muchas veces depende de uno mismo. Pero ¡qué bonita es la familia! El más primordial hogar, la más productiva empresa, la más bella economía, el más íntimo lugar, todo ello es la familia. El abrazo de un padre, el beso de una abuela, la confesión de un hermano... ¡Qué bonita es la familia! Y, sin embargo, qué poco la valoramos. Qué habituales son las riñas en las que hacemos daño a quien más nos quiere. Cuántos casos de hermanos que no se hablan, hijos que ignoran a sus padres, abuelos que no conocen a sus nietos... Hay que darse cuenta que venimos los unos de los otros, que la sangre que corre por nuestras venas fue engendrada por ellos y que, por mucho que no queramos, somos padres, madres e hijos desde el parto en adelante todo lo que nos quede de vida. ¡Qué bonita es la familia! Id ahora mismo y darle un beso a vuestro abuelo, un abrazo a vuestra madre y un achuchón a vuestro hermano. Sin explicación. Veréis como un sentimiento enorme de amor os brota de dentro. ¿Cuánto hace que no le decís a vuestro padre un "te quiero"? Estáis tardando...
miércoles, 9 de mayo de 2018
TODA UNA VIDA
"Toda una vida". Simplemente leer esas tres palabras despierte en cada uno de nosotros sentimientos distintos en cada uno. Sensaciones internas que pueden conjugar un final feliz, un sueño frustrado, un revés de la vida, un amor eterno, una promesa incumplida o una injusticia de la que nadie tuvo culpa. Deberíamos definir qué es una vida para cada uno de nosotros y tampoco nos pondríamos de acuerdo. Habría tantas definiciones como definidores pero seguro que las palabras "para siempre", "eternidad" y "amor" bailotean en todas las cabezas... ¿Por qué? Porque una vida sin amor no es vida. Y el amor no sólo engloba las relaciones de pareja. El amor engloba compañía hasta el final de nuestra existencia. Por eso al leer "Toda una vida" nos asaltan a la mente esos retazos de sentimiento alegres o tristes porque lo que realmente nos evoca nuestro interior es el amor, esas personas amadas con las que hemos compartido o seguimos compartiendo nuestra vida. Alguna vez oí que el amor de verdad es envejecer juntos. Recalco: no sólo relación de pareja. Familia, amistad, compañía... Ya lo dice la canción y podéis elegir versión porque lo importante es la letra la cante Antonio Machín, Los Panchos, María Dolores Pradera, Raphael o Luis Miguel: "Toda una vida me estaría contigo, no me importa en qué forma, ni cómo, ni dónde, pero junto a ti".
jueves, 3 de mayo de 2018
UNA NUEVA ESTRELLA
Doy por hecho que habéis visto la película el Rey León. Y si no es así, estáis tardando en ver esa joya de Disney. Hay una parte de la película que ofrece una maravillosa explicación de lo que son las estrellas. Y deja el regustillo de que los seres queridos nunca mueren porque viven en ti. No es la primera vez que se coquetea con el teorema de que las estrellas son el reflejo de la marcha al Cielo de nuestros antepasados y desde allí nos contemplan. De hecho siempre que alguien fallece se suele decir que brilla una nueva estrella. Y también es verdad que, cuando en la soledad de una noche en la que se ven a la perfección las infinitas estrellas que alumbran el Cielo y nos quedamos boquiabiertos admirando la gran cúpula del planeta en el que vivimos, nos embarga el interior una mezcolanza de recuerdos de aquellos que ya no están con nosotros. Algunas estrellas brillan más porque son nuevas en la bóveda celeste, otras brillan menos porque ya llevan mucho tiempo allí arriba, pero todas brillan. Y nosotros con su recuerdo hacemos que sigan brillando. Hoy he visto una nueva estrella en el Cielo de Liverpool. Se llama Pepi, era sevillana, genio y figura. La primera Nochevieja de mi hija fue la última suya. Y allí está. Brillando. "Recuerda, Simba, él vive en ti".
lunes, 23 de abril de 2018
LA ETERNA BATALLA
Gerardo paseaba por el parque cuando vio una escena conocida. Lamentablemente conocida. Todos hemos pasado alguna vez como actores o como espectadores por esa película. Por eso es conocida. Una pareja cabizbaja, sentados el uno a centímetros del otro, ella mirando al suelo, él mirándola de soslayo y la imaginación disparada del que visione la escena. ¿Será timidez? ¿Será vergüenza? ¿Será pena? Puede que hubieran tenido una discusión. Puede que les hubieran dado una mala noticia. Puede que él no se atreviese a declararle su amor y ella se cansase de esperar. Podrían ser muchas cosas que sólo los dos actores saben y los demás imaginan pero la imagen no despertaba otros sentimientos que no fuesen los más ancestrales en el ser humano: curiosidad, intriga y duda.
Y lo peor es que el actor sabe que es motivo de inspección, de visión, de comentarios y de pesquisas por todo aquel espectador que lo contempla. Pero se le escapa que cuando se invierten los papeles él se ve prisionero de los mismos sentimientos que levanta cuando es él quien está bajo los focos. Por eso Gerardo iba pensando que en ese mismo banco del parque estuvo ayer solo, triste, desolado. Tuvo la nota más alta de la oposición y se quedó sin plaza. Quien lo viese no sabría qué le ocurría. Sólo él. Y, sin embargo, harían mil apuestas sobre la imagen que desprendía. La eterna batalla. ¿Actor o espectador? Depende del día. No juzguéis.
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