¡Qué bonito es mirar hacia atrás y ver aquellos tiempos bellos en los que iniciábamos proyectos sin saber lo que durarían ni el fruto que darían! ¡Y más bonito aún si todavía perduran! ¡Y más bellos si los recordamos con afecto y vemos que sobre ellos hemos hecho historia! Nuestra historia, los renglones de nuestra vida. Aquellos primeros pasos que dimos, ¡yo que sé!, en una afición o hobby y ahora miramos sonrientes y satisfechos. Con cariño, con ternura, con orgullo y con amor de padre. Y es que es en esos momentos, cuando recuperamos nuestra historia y, mientras nuestros ojos del alma evocan aquellos inicios, nuestra mirada del corazón nos va haciendo un repaso del avance que hemos tenido, de la evolución lograda y de los resultados cosechados. A lo mejor hemos cambiado mucho la forma de construir nuestra historia, quizás hemos superado objetivos, otros están pendientes y otros tantos apartados por no enfrentarnos a ellos. Pero nuestra esencia permanece y lo hará siempre. Es nuestro yo más puro e interno. Nos viene dada de nacimiento y es el renglón mas recto de la escritura elaborada a través de nuestras obras por muchas curvas que tengan. Es nuestra más íntima firma y toda acción, creación u omisión que hagamos, la lleva plasmada en su motivación ¡Qué precioso es detenernos un momento, volver la vista atrás y, mientras saboreamos el sendero que hemos construido, ir girando la vista adelante y soñar con el que tenemos por construir! Sigamos, de vez en cuando, recuperando nuestra más pura e interna historia.
viernes, 17 de septiembre de 2021
RECUPERANDO NUESTRA HISTORIA
martes, 7 de septiembre de 2021
LAMIAK
No todas las mitologías son griegas o romanas. Ni tampoco todas las sirenas son rubias. Y tampoco hechizan siempre cantando. Algunas aparecen, sin más, en tu camino o quizás tú en el suyo. A ésta no la conocí en alta mar, ni en ningún lago cercano. Paseaba por la vida con su mochila hacia un destino incierto pero necesario, de los que dejan poso, de los que atraen sin saber por qué. Su cara era risueña y traviesa. Sus ojos brillaban de nobleza enjugada con la humedad del agua salina que los varapalos deparan. Eso es lo que me hechizó de Izaro. Si cuesta arriba no perdía la sonrisa, ¿cómo le brillaría el alma corriendo a favor de la pisada? Seguro que inigualable aunque perdiera alguna carrera. Siempre ingeniosa y dicharachera, a través de bromas, entregaba su bondad. Su perfil, adornado ente buganvillas y eguzkilores, conjugado con su palabra suave pero directa, me atrajo mucho de ella. Izaro era frontal y precisa. Sólo callaba lo que la educación enseña cuando el momento requiere. Era magnética con las gentes, siempre con la mano de la ayuda tendida y siempre atenta a los detalles. Decía que su nombre era horroroso pero no se daba cuenta que simplemente pronunciarlo despertaba recuerdos, emociones y sonrisas en los que la habíamos conocido. Era intensa. ¡Menuda sirena! Hechizaba de una manera especial y doy gracias de haberla conocido. Me prometí reflejarla, para siempre, donde las letras son un espejo y no hacen falta melodías. ¡Que San Marcos la guarde y tenga siempre buen camino!
martes, 11 de mayo de 2021
OCURRENCIAS
Son sin duda ingenuas, atrevidas, descaradas, divertidas, simpáticas, inesperadas e incluso cómicas a ojos de los demás. ¿Pero a quién se le ocurre? Siempre pensamos o exclamamos eso cuando nos enteramos de alguna. ¡Vaya ocurrencia! Y, sin embargo, vivimos rodeados de ellas. Mi vecina se ha teñido el pelo de azul, ¡qué cosas tiene! Amador ha dejado la enfermería y ha abierto una pizzería. ¿Cómo se le ocurre hacer eso? A Maribel se le han rota las tijeras y ha recortado unos papeles de la oficina con el cortauñas. ¿Cómo ha pensado hacer eso? Juan Carlos le ha pedido matrimonio a su novia vestido de buzo porque sabe que le encanta el mar. ¡Qué bueno! ¿Se le ha ocurrido a él? ¡Qué ocurrencias todas ellas! Y seguro que nosotros mismos hacemos cosas que vistas por otras personas también serían calificadas igual. Lo bonito, además, es que hay ocurrencias hechas a conciencia, otras que son causa de la necesidad y otras que son totalmente imprevistas, siendo ellas las que llegan sin avisar. Los resultados están a la luz para todos. Y el juicio que emiten sólo arroja dos posibles sentencias: ¿a quién se le ha ocurrido esta genialidad? o por el contrario, ¿a quién se le ha ocurrido esa locura? Pero ahí están. La vida está llena de ocurrencias y todos somos partícipes de las mismas y forman parte de nuestro día a día cotidiano. ¿A quién se le ocurriría?
lunes, 22 de marzo de 2021
HEROÍNA
El mundo es dual, ¿sí o no? En esa misma alternativa está la dualidad. Hay quienes dirán que sí y hay quienes dirán que no. Ambos tendrán motivos pero eso no quita que estén las dos alternativas. O blanco o negro. A la hora de la fortuna, de la suerte, del sino o de la decisión, como queráis llamarlo, no existe el gris. Y no me valen los peros. Los sabios dicen que todo lo dicho antes del "pero" no sirve, puesto que lo que va después es realmente el pensamiento que quiere expresarse. "Eso no quita que estén las dos alternativas", antes lo he dicho detrás de "pero". Una moneda tiene dos caras y cuando se lanza al aire no cae de canto. Y así es todo. Día o noche. Alegría o tristeza. Felicidad o llanto.
Viene está divagación de una muchacha, digamos que Virginia. Tuvo una vida horrible, adicta a la heroína. Y finalmente se convirtió en ella. Es la misma palabra, son dos las acepciones. Hasta las palabras tienen su doble vertiente. El mundo es dual, ¿sí o no? Tras malos derroteros adquirió buenos hábitos. Abandonó ese contexto de heroína y se convirtió en esa heroína capaz de ayudar a los que dependen de ella. Una maravillosa enfermera y psicóloga que curaba, escuchaba y hablaba a través de la experiencia. ¿Quién diría que por sus venas corrió la droga y luego el valor de la entrega? Maravillosa dualidad. El ser humano tiene la opción de elegir y la vida es tomar decisiones. Piensa y elige bien. Y si te confundes, acuérdate de Virginia. Puedes tomar la otra opción. Nunca es tarde. De heroína a heroína.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
PAJAROTO
Dicen de él que es un hombre peculiar. Nunca se puede adivinar en su mirada si habla en serio o si lo hace en broma. Sus rasgos faciales son traviesos, risueños y aventureros, a la vez. Imposible por eso descifrar su tono de sorna o de realidad cuando cuenta historias. El caso es que por ello no pasa desapercibido y narra curiosidades a todo el barrio. Sabe cosas de antes y de rabiosa actualidad y siempre da conversación a todos. Es entrañable y tiene los ojos grandes y abiertos pero sabe entornarlos hasta lo más mínimo para escudriñar secretos. Jamás se sabe si divaga, sospecha o vislumbra cuando lo hace. Se comenta que peina unos sesenta años y desde su niñez tuvo vista de pájaro y no se le escapa un detalle. Almacena en su alacena del alma retazos de raigambre y los saca a la luz cuando el momento era preciso. Basta añadir alguna palabra más a los "Buenos días" y él, como buen entendedor, aprecia que es idóneo iniciar una charla. Sus palabras calan siempre sin saber si son invención o realidad, atrapan desde el principio y no dejan indiferente al interlocutor ya sea niño, adolescente o adulto. Además ocultan un mensaje y dejan moraleja. Seguro que en este preciso instante está forjando nuevas historias y adaptando sus pupilas a las nuevas luces de la vida. Si lo veis por la calle, hablad con él. Os gustará lo que os cuente, no sabréis si real o inventado, pero os dejará ganas de más. Y aprenderéis.
jueves, 5 de noviembre de 2020
FERIA DE CÓRDOBA
La pandemia había arrasado con los cimientos de su vida. Había perdido a su madre por el maldito coronavirus, su empresa había quebrado despidiéndolo de su trabajo y vivía sólo desde hacía tiempo. El banco no perdonaba los recibos cada día primero de mes. Se anticipaban unas Navidades muy duras. En la mesa sólo habría dos platos, uno de ellos vacío. Las uvas de Nochevieja bastarían con medio racimo. Quizás ni cocinase. Cualquier cadena de comida rápida podría cumplir perfectamente el encargo de llenar su estómago vacío y en Mercadona con un billete de cinco euros, vueltas incluidas, podría adquirir una botella de sidra marca blanca y una tableta de turrón. ¿Para qué más? No tenía ganas de nada y si lo hacía sería por brindar por el pasado pues el futuro no tenía visos de mejora.
Sentado en el sofá miró la foto que tenía con su mujer del día que se conocieron. Fue en la Feria de Córdoba. Tenía veintipico años y la vida le sonreía. No como ahora. ¿Por qué tanto castigo? Él siempre hubo sido una persona buena, noble y honrada. Ella falleció hacía unos años de una mala enfermedad. Le rodaron dos lágrimas por las mejillas. Ya había dado todo y estaba agotado. Le bullía la cabeza. Notó un calambrazo en el pecho y su espíritu se marchitó de golpe. Se llevó una mano al corazón dolorido roto y se fue quedando dormido en el sofá para no despertar jamás. Se marchó, sin pena ni gloria, de esta vida miserable.
miércoles, 23 de septiembre de 2020
RETRATO
Hoy me miraba el alma frente al espejo. Siempre se ha dicho que la cara es el espejo del alma y por eso hoy lo he hecho al revés. Me he mirado el alma y de acuerdo a lo que he visto he sabido cómo tenía la cara. El reflejo me ha devuelto en su visión unos ojos entornados batiéndose en lucha entre la sonrisa y la preocupación. La nariz, afilada, estrecha, sin rasgos judaicos pese a ello, abría sus orificios al máximo desprendiendo una respiración amplia, pausada, armónica, acompasada al pensamiento que ocupa en esos momentos la cabeza. La boca cerrada como cuando se cavila pues mantenerla abierta implica estar en Babia. La mirada entornada, con los ojos cerrados y los párpados a punto de despegarse para ver el mundo real y dejar de ver el mundo interior que, en ocasiones, es mucho más real que el exterior. Y así era. El reflejo no miente y ha mostrado lo que ve. Además todo encaja y los sentimientos se reflejan en el rostro perfectamente integrados, careciendo de sentido que aflore una sonrisa entre lágrimas de llanto o se dibuje una nariz henchida en un momento de agitación.
Todos tendemos a sentenciar el interior de una persona viendo su cara en un determinado momento y somos conscientes que en realidad no sabemos lo que a su alma acaece ciertamente. Lo que no todos hacemos es mirar nuestra alma al espejo y así saber la cara que mostramos. Entenderíamos mucho más porque nos tratan de una manera o de otra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





