jueves, 7 de diciembre de 2023

LOS SIETE MAGNÍFICOS

No sé si quien lea esta postal habrá visto la película "Los siete magníficos", rodada en los (ya lejanos) años sesenta, edad que nos rememora a nuestros abuelos y padres y que para nuestros hijos es similar a la edad del bronce. El caso es que aquel grupo de hombres cobraba caro su trabajo y, una vez, un cliente, hay que llamarlo así, rascándose el bolsillo, logró juntar apenas unas cuantas monedas para contratarlos. De cara a la galería era poco, muy poco, poquísimo. Pero para aquel hombre era todo. No tenía más. Y sumado a su nobleza y honradez, ofreció lo que disponía. Los siete se miraron serios. Nadie habría apostado por su reacción. Sin embargo, fue unánime. "Jamás nadie nos había dado tanto. Todo". Y cerraron el encargo. La verdad es que vieron que gente que tenía mucho, ofertaba un mucho que en realidad era un muy poco y, por el contario, éste buen hombre ofertaba un muy poco que para él era todo. Así ha de ser con el amor, no debe jugarse a las reservas ni a los porcentajes. Si se entrega ha de ser con los mismos adjetivos que aquellas monedas: con nobleza y con honradez. De este modo siempre entregaríamos todo de lo que disponemos. Y eso más que mucho. Lo dice incluso la oración... Yo te doy mi corazón, tómalo, tuyo es, mío no.


 

jueves, 7 de septiembre de 2023

POR LAS RAMAS

¿Y si andarse por las ramas fuera lo correcto? Parece que es salirse del guión, evadir una pregunta o esquivar una cuestión. No te andes por las ramas. Incluso suena alarmante, amenazante o avisador. ¿Y si tú te andas por las ramas y yo también y resulta que nos encontramos fuera, sin saberlo, sin esperarlo, sin planearlo, sin conocernos, en un mundo paralelo donde habitan los confusos, los huidos, los esquivos y los dubitados? ¿Alguien no se ha andado por ahí alguna vez adrede, por interés, por esconder, por precaver? ¿Quizás por evitar, por eludir, por esquivar, por sortear? Y no por ello de mala fe sino intentando no dar lugar a mal alguno. Normalmente, andarse por las ramas es para evitar reconocer una culpa o para ocultar algo, a bien o a mal, de un tercero. Pero, déjame insistir, ¿y si fuera lo correcto? No, no lo es. Ve de frente y sé sincero. Por andarme por las ramas evité el confrontamiento. Y tú, ¿qué haces aquí? Culpa de un incumplimiento. ¿Mentiste acaso? No, pero por andarme por las ramas se me fue el plazo y me juzgaron sin saber. Ahora me han etiquetado. ¿Seré malo o seré bueno? Quiero bajarme otra vez al suelo. Quiero ir por el sendero. Quiero ser tu compañero. ¿Cómo bajo de esta rama? Enfrentándote a tu miedo. Por andarme por las ramas no te dije que te quiero.


 

martes, 25 de julio de 2023

RATONCITO PÉREZ

No sé cómo empezó, ni cómo terminó. Más bien no sé el por qué, pero, como en todo, llega un día en que el cielo no es azul como el doble tick de whatsapp puesto que aunque ha visto tus mensajes, decide no contestarlos. Y empieza a repetirse esa acción y te das cuenta que tú que jamás la haces, la sufres sin tener motivo. Sigues actuando normal y dando oportunidades. El doble tick sigue igual, impasible, indicándote sin duda que le da igual. Por lo que sea algo ha cambiado y no es tan valiente como para decirlo. En realidad ves que nunca lo fue porque lo de ir de frente no todos lo hacen. No es fácil. No te atiende las llamadas y todo son excusas y demoras para evitar las mismas o prolongarlas en el tiempo para que jamás ocurran. Te paras a pensar y te das cuenta que esta vez nada has hecho, aparte de derrochar bondad. Tú siempre has actuado igual, con el mismo aprecio y afecto, ¿por qué culparte sin motivo cuanto tú jamás has dado el silencio como respuesta? No tienes por qué aguantarlo. Nunca has pedido nada, si bien, ¿qué menos que te den lo mismo? Y si no, hasta luego, sin remordimiento. No está la vida para aguantar desprecios ni enredos de palabras que no transmiten mensajes serenos. Por eso te vino bien apartarte e hiciste lo correcto. Recuerda que incluso compartiste un sueño y le enviaste parte del mismo y no se dignó ni a decirte si lo hubo recibido. Creíste en esa persona como los niños en el Ratoncito Pérez. Y ya sabes cómo se sienten luego los pequeños al saber la realidad...



 

lunes, 22 de mayo de 2023

TRABALENGUAS

No sé dónde aprendí que una imagen vale más que mil palabras y que quién no entiende una imagen jamás comprenderá una larga explicación. Sin embargo, filosófico yo mismo, concluí que las palabras son el mayor signo de expresión que tenemos los humanos, pues con ellas transmitimos, sea por escrito o por voz, los sentimientos y pensamientos. Es verdad que las miradas hablan e incluso los ojos besan antes que la boca, pero, ¿cómo explicar sin palabras algunos sentimientos? Por eso, desde que el hombre es hombre, han existido siempre las palabras. Con las mismas podía expresarse todo, ¿será ese el origen de los nombres? ¿Será por ello que cada nombre tiene un significado? Y cuando los sentimientos se embrollan acudimos, antes o después, a ellas, pues son las únicas capaces de expresar el interior. Incluso el refrán dice que "Hablando se entiende la gente". Por eso son el mayor mecanismo de expresión que existe y, en ocasiones, juguetean y forman un trabalenguas, siendo la única manera de destrabar el mismo, valga la redundancia, decir correctamente las palabras correctas. Palabras, palabras y palabras. Vacías, llenas, eternas y olvidadas. Pero siempre palabras. Todas transmiten ya sean escritas o pronunciadas. Incluso las calladas. Con ellas decimos "Te quiero". Con ellas llegamos al alma.

martes, 14 de junio de 2022

PAISAJE

Hoy pensaba que la vida es como un paisaje. En ocasiones es bonito de ver, otras veces resulta feo y otras monótono, pero siempre cambia. ¿Que se repite el paisaje? No lo creo. Puede ser muy parecido pero nunca igual. Cada imagen es diferente por mucho que se asemeje a otra. Cada visión sería un día de nuestra vida. Cuando hay días muy similares estaríamos contemplando un paisaje monótono y parejo. ¿Una racha aburrida, quizás? Y cuando estamos de excursión en la naturaleza u observamos desde la ventanilla del coche y vemos bosques, montañas, ríos, animales, nos parece un paisaje fascinante. ¿Podrían ser los días alegres, de vacaciones o que estamos felices simplemente porque sí? También vemos parajes desolados por catástrofes naturales, tierras yermas, restos de incendios o lugares arrasados por el hormigón invasor y nos sentimos vacíos, tristes, apagados. ¿No es casi la misma sensación que los días malos que pasamos? Y, es más, los paisajes como la vida, podemos elegir en parte qué ver o qué vivir, pero siempre guardan una sorpresa que no podemos prever, cambiar ni alterar. De eso se trata el vivir y el mirar por la ventana. Sin ir más lejos, hoy, un día que cumple el perfil total de la normalidad, el paisaje me ofrece montañas nevadas, peces de colores, el humo de una chimenea, gente caminando por el monte, vegetales de todo tipo, algunos comestibles, otros decorativos y otros con molestas espinas y animales más y menos dóciles y más y menos peligrosos. ¿No sería todo ello como la lejanía de los recuerdos, las ganas de diversión, el calor del hogar, una cerveza en una barra, una astilla clavada, una regañina de una amiga, un piropo bien echado o una discusión por teléfono? Una preciosa mezcolanza de sentimientos y de visiones. Sí, definitivamente lo creo: el discurrir de la vida es como un paisaje cambiante y nunca visto.


martes, 29 de marzo de 2022

MATRIUSKA

No sé si empezar por el principio o por el final. Cual muñeca rusa era esa mujer. Guardaba su esencia en la más pequeña y mostraba su visión en la más grande. Pero era única. Entre una y otra muñeca podían divisarse otras tantas que juntas conformaban una indisoluble unidad y persona. Durga invitaba a la aventura en su conocimiento y podía expresar una forma u otra dependiendo del estado del ánimo, del día o de la influencia de los astros. Creo que con la luna tenía un imán especial igual que ésta con las mareas, aunque no descarto que tuviese parte de los cuatro elementos vitales pues en Durga podía entreverse tierra, aire, fuego y agua. Eso atraía de ella y, a la vez, la convertía en imprevisible. ¿Qué muñeca será hoy? Era pícara, amable, perversa, bondadosa, seria, risueña, cariñosa, arisca, remolona e inquieta, todo a la vez, con un espíritu felino indómito que sólo ella dominaba y que llamaba a la caricia y te hacía estar en alerta a la vez. Lo he dicho antes: era única. Bajo mi prisma, no es que tuviera varias personalidades, es que tenía una tan variada y marcada que aunque siempre se la viera con el mismo rostro, igual que a una matriuska, podía empequeñecerse o agigantarse sin dejar de ser ella misma. Y eso es mágico y conlleva siempre la sorpresa. ¿He mencionado que también era divertida, adorable, juguetona, inteligente y abrazable? Pues también. Durga tenía dentro de sí muñecas para cada ocasión, sólo había que dejarla que fuera ella quien las mostrase, cuando quisiera, donde quisiera y a quien quisiera.


 

jueves, 10 de marzo de 2022

EL OJO FRANCÉS

Parece que hay algo que todo lo ve. Sí, en Francia también. Curioso que todas la creencias, religiones y filosofías mencionan de una u otra forma un ser transcendental que, os juzgue o no, contempla nuestras acciones. El mayor tribunal es la conciencia de cada uno, todos sabemos diferenciar cuándo actuamos bien y cuándo actuamos mal. Sí, en Francia también. Y ese sentimiento de saber lo correcto y lo incorrecto, ¿vendrá por saber o creer que alguien nos está observando y sabe la realidad de nuestros actos? No deja de ser curioso, antes lo decía. ¿Vendrá también de ahí el sentimiento de culpabilidad, reproche, arrepentimiento? Todo ladrón mira a su alrededor antes de cometer el robo para asegurarse que nadie lo ve pero en su interior saber que está obrando mal. Sí, en Francia también. ¿Por qué sentirse culpable si nadie lo ha visto? ¿A quién o a qué temer? Inclusive en los ratos más tranquilos, de repente, nos embarga un sobresalto interno y notamos que estamos vigilados. ¿No os ocurre? Y si hacemos algo a sabiendas que no es malo pero no agradaría a otra persona, parece que algo nos dice que estamos cometiendo una traición. ¿Quién nos ve? ¿Por qué desde que la vida existe se da ese sentimiento y el mismo perdura sin que haga falta transmitirlo en toda persona? Tengas la creencia que tengas, profeses la religión que profeses (ya sea ninguna) y te ampares en una filosofía u otra, sabes, como yo, que parece que hay algo que todo lo ve. Sí, en Francia también.


lunes, 31 de enero de 2022

CONFINADOS

Que levante la mano quien lo hubiera imaginado alguna vez. ¡Venga! Una pandemia mundial nos estaba acechando desde aquella Navidad de 2019 que dio paso a un año inolvidable. Para mal. ¿Cuántas mesas familiares se juntaron por última vez aquella Nochevieja? Si tú que me lees estabas en una de ellas, entre tus seres queridos que ya no verás de nuevo, va por ti este retazo en forma de brindis con amargo sentimiento. ¿Cuántos nietos nacieron ya sin sus abuelos? ¿Cuántas personas murieron? ¿Y cuántas se construyeron? Y mientras tanto los que hoy seguimos estuvimos confinados bajo un techo. ¿Cuánta gente fuera de su hogar todo lo habría dado por tener el resguardo propio en el que nos sentimos encerrados? Si tú que me lees eras uno de ellos, encuentra en estas líneas un refugio con amargo sentimiento. ¿Cuántos planes se frustraron? ¿Cuántas bodas se aplazaron? ¿Cuántos negocios quebraron? ¿Cuántos cumpleaños fueron a través de videollamadas y mensajes sin siquiera poder vernos? Nos robaron lo más preciado: los abrazos y los besos. Una horrible lucha entre la salud y el dinero y encima sin el amor de un cálido reencuentro. Si tú que me lees fuiste uno de ellos y te agita esto por dentro y soplaste imaginarias velas en tu solitario encierro pero sigues teniendo abuelos, sigues teniendo techo y te queda sentimiento, son para ti estas líneas, mi cariño, un abrazo y este beso.


martes, 18 de enero de 2022

LA REVOLUCIÓN DE LAS GRANDES COSAS

Calíope tenía los ojos del color del cobre. Más rojizos que marrones cuando le daba el sol de soslayo y más oscuros que claros cuando paseaba por el monte una mañana de niebla. Heráclito se fijaba en esos detalles, esas azarosas cuestiones cotidianas que son la más pura vida. Y pensaba que eran pequeñas cosas que alegraban el alma. Ambos se conocieron de casualidad por esos caminos del destino que ya se usaban en la antigua Grecia como vía mercatera. Les gustaba vivir el día a día y filosofar en común acerca de cualquier asunto. Un día Heráclito contó a Calíope su teoría de las pequeñas cosas y que era feliz con algo tan banal y maravilloso, al mismo tiempo, como caminar en otoño sobre las hojas secas, hacer eternos los segundos que dura un abrazo o ver el mar estrellarse contras las rocas generando salina y blanca espuma. Cosas, tal vez, que como están al alcance de la mano de cualquiera no se las valora como deben. Pequeñas cosas que pueden alegrar a una persona en cualquier momento. Calíope, mientras escuchaba, frunció un poquito el ceño, apretó los labios en gesto de concentración y escudriñó la mirada. No la vi, pero la imagino. Y dijo a Heráclito que esas cosas no son pequeñas. Al revés. Son grandes cosas y, simplemente, el ser consciente de que existen y saberlas disfrutar ya es algo enorme. La charla fue, cuanto menos, revolucionaria. Cambió la forma de mirar. La de Heráclito. La de Calíope siguió siendo la misma bajo sus ojos del color del cobre. Atinó ella en llamar a esa forma de entendimiento, bajo el prisma interior y filosófico del conocimiento, "La Revolución de las Grandes Cosas". Y desde ese día Heráclito disfrutó aún más sus pequeñas cosas ya convertidas en grandes. Juntos disfrutaron de un gran cosa, sencilla, cotidiana, incluso banal quizás, algo tan simple, pero tan bello a la vez, como puede ser el cielo irisado en un amanecer de Bilbao.

martes, 14 de diciembre de 2021

EL AMOR ES EL MOTOR

Maribel caminaba cabizbaja sin saber lo que le depararía el día. Iba sumida en sus pensamientos de muy adentro. Hacía pocos meses la había dejado Nacho, su chico, por desagradable sorpresa, sin verlo venir. Su castillo de naipes con tanto amor levantado fue derribado de un soplido inesperado. No entendía el por qué, se sentía culpable y se enfrentaba cada día a un dolor interno que le desgarraba el alma. Subida en la noria de la vida había días que se levantaba arriba y se acostaba abajo y viceversa. Aborrecía la frase "date tiempo", pues cuando uno ríe las agujas del reloj vuelan, pero cuando llora las mismas se paran. Cierto es que el tiempo es la mejor medicina y avanza siempre al mismo ritmo, pero ¿quién no lo ha sufrido? Así de injusta era la situación, o eso pensaba Maribel viéndose dolorida y a Nacho tan contento. ¿Por qué cada aprendizaje del corazón ha de estar precedido de un golpe? Sin darse cuenta y sumida en su valle de lágrimas el tiempo realmente iba pasando. Al menos, ya no se veía culpable, sólo víctima, muy duro, pero cierto. Las agujas seguían rotando y los días cayendo. Al fin, sonrió por dentro. Creía que jamás amaría de nuevo pero un día notó que su corazón seguía latiendo. Tenía sentimiento. Un gesto, una palabra, una mirada, un miedo. No es que ya amase sin saberlo sino que se dio cuenta que era posible hacerlo. Tan sólo eso. Entonces se hizo dueña del reloj. Y lo entendió: "date tiempo".





miércoles, 24 de noviembre de 2021

PERSPECTIVA

Venía a decir una tontería. O a escribirla. Bueno, no sé. Depende de cómo se mire. ¿Con perspectiva? El caso es que el Domingo estaba en el gigantesco Central Park tumbado en el césped y veía por el cielo diminutos aviones cruzar entre el inmenso azul dejando curiosas estelas blancas. Y pensaba qué podría coger cuatro o cinco de ellos en un puño. Los quería visualizar como así fuese su tamaño real, pero no, depende de la perspectiva, claro está. Horas más tarde emprendía el viaje de vuelta a mi país. Nada más ponerme en la cola de embarque el diminuto al lado del avión era yo. Y la aeronave podía albergar no a cuatro cinco viajeros, sino a doscientos. Me di cuenta entonces de que no dependía de la perspectiva, mi tamaño era el real y el del avión también. ¿Mienten las perspectivas? Conformé despegó y fue cogiendo altura lo que se fue haciendo diminuto fue el propio Central Park que horas antes era enorme. Al menos así lo veía yo desde la ventanilla mientras volaba por el mismo azul que se iba tiñendo de blanco tras el paso del avión. Y las personas de tamaño real se iban empequeñeciendo cada vez más. Entonces volví a la perspectiva y a la realidad. ¿Podría ser correcto el prisma de visión? ¿Quizás engaña la vista al cerebro? ¿Y el cerebro a la vista? Depende de cómo se mire. ¿Con perspectiva? Venía a decir una tontería. O a escribirla. Bueno, no sé. 



jueves, 28 de octubre de 2021

ORACION A LA MADRE TIERRA

Vengo a pedirte perdón en nombre de todos, aunque nadie me lo ha pedido y no todos se sentirán identificados con mis palabras. Perdón por contaminar tus ríos, por quemar tus bosques, por talar tus árboles, por ensuciar tus océanos... Perdón, Madre Tierra, por creer que podemos malgastar el legado a nuestros hijos sin darnos cuenta que es un préstamo de nuestros nietos. Perdón por cada colilla de tabaco arrojada a la tierra, por cada envase de plástico que flota en los lagos, por cada residuo hundido en los mares, por cada hectárea de arboleda calcinada. Entiendo tu enojo a ver el trato que te dispensamos y mira que muchos queremos frenarlo. Perdón de nuevo y no dejes de alimentarnos. Sigue regalándonos amaneceres de sol ardiente que madure nuestras huertas, aire puro de oxígeno que nos haga respirar felicidad, cristalinas aguas que rieguen nuestras almas y calmen nuestra sed. Sigue siendo nuestra Madre y míranos con dulzura a pesar de que sea complejo. Realmente dependemos de ti y lo sabes. Y nosotros, aun sabiéndolo, actuamos como necios. No pagues con los venideros el daño que te hagamos los presentes. Disculpa nuestras afrentas y lee mis líneas con ternura. O escucha mis palabras como las de un hijo arrepentido. Vengo a pedirte perdón en nombre de todos, aunque nadie me lo ha pedido. Y también a darte gracias por todo lo recibido. Perdón, Madre Tierra. Perdón. Eternamente agradecido.


viernes, 17 de septiembre de 2021

RECUPERANDO NUESTRA HISTORIA

¡Qué bonito es mirar hacia atrás y ver aquellos tiempos bellos en los que iniciábamos proyectos sin saber lo que durarían ni el fruto que darían! ¡Y más bonito aún si todavía perduran! ¡Y más bellos si los recordamos con afecto y vemos que sobre ellos hemos hecho historia! Nuestra historia, los renglones de nuestra vida. Aquellos primeros pasos que dimos, ¡yo que sé!, en una afición o hobby y ahora miramos sonrientes y satisfechos. Con cariño, con ternura, con orgullo y con amor de padre. Y es que es en esos momentos, cuando recuperamos nuestra historia y, mientras nuestros ojos del alma evocan aquellos inicios, nuestra mirada del corazón nos va haciendo un repaso del avance que hemos tenido, de la evolución lograda y de los resultados cosechados. A lo mejor hemos cambiado mucho la forma de construir nuestra historia, quizás hemos superado objetivos, otros están pendientes y otros tantos apartados por no enfrentarnos a ellos. Pero nuestra esencia permanece y lo hará siempre. Es nuestro yo más puro e interno. Nos viene dada de nacimiento y es el renglón mas recto de la escritura elaborada a través de nuestras obras por muchas curvas que tengan. Es nuestra más íntima firma y toda acción, creación u omisión que hagamos, la lleva plasmada en su motivación ¡Qué precioso es detenernos un momento, volver la vista atrás y, mientras saboreamos el sendero que hemos construido, ir girando la vista adelante y soñar con el que tenemos por construir! Sigamos, de vez en cuando, recuperando nuestra más pura e interna historia.

martes, 7 de septiembre de 2021

LAMIAK

No todas las mitologías son griegas o romanas. Ni tampoco todas las sirenas son rubias. Y tampoco hechizan siempre cantando. Algunas aparecen, sin más, en tu camino o quizás tú en el suyo. A ésta no la conocí en alta mar, ni en ningún lago cercano. Paseaba por la vida con su mochila hacia un destino incierto pero necesario, de los que dejan poso, de los que atraen sin saber por qué. Su cara era risueña y traviesa. Sus ojos brillaban de nobleza enjugada con la humedad del agua salina que los varapalos deparan. Eso es lo que me hechizó de Izaro. Si cuesta arriba no perdía la sonrisa, ¿cómo le brillaría el alma corriendo a favor de la pisada? Seguro que inigualable aunque perdiera alguna carrera. Siempre ingeniosa y dicharachera, a través de bromas, entregaba su bondad. Su perfil, adornado ente buganvillas y eguzkilores, conjugado con su palabra suave pero directa, me atrajo mucho de ella. Izaro era frontal y precisa. Sólo callaba lo que la educación enseña cuando el momento requiere. Era magnética con las gentes, siempre con la mano de la ayuda tendida y siempre atenta a los detalles. Decía que su nombre era horroroso pero no se daba cuenta que simplemente pronunciarlo despertaba recuerdos, emociones y sonrisas en los que la habíamos conocido. Era intensa. ¡Menuda sirena! Hechizaba de una manera especial y doy gracias de haberla conocido. Me prometí reflejarla, para siempre, donde las letras son un espejo y no hacen falta melodías. ¡Que San Marcos la guarde y tenga siempre buen camino!


 

martes, 11 de mayo de 2021

OCURRENCIAS

Son sin duda ingenuas, atrevidas, descaradas, divertidas, simpáticas, inesperadas e incluso cómicas a ojos de los demás. ¿Pero a quién se le ocurre? Siempre pensamos o exclamamos eso cuando nos enteramos de alguna. ¡Vaya ocurrencia! Y, sin embargo, vivimos rodeados de ellas. Mi vecina se ha teñido el pelo de azul, ¡qué cosas tiene! Amador ha dejado la enfermería y ha abierto una pizzería. ¿Cómo se le ocurre hacer eso? A Maribel se le han rota las tijeras y ha recortado unos papeles de la oficina con el cortauñas. ¿Cómo ha pensado hacer eso? Juan Carlos le ha pedido matrimonio a su novia vestido de buzo porque sabe que le encanta el mar. ¡Qué bueno! ¿Se le ha ocurrido a él? ¡Qué ocurrencias todas ellas! Y seguro que nosotros mismos hacemos cosas que vistas por otras personas también serían calificadas igual. Lo bonito, además, es que hay ocurrencias hechas a conciencia, otras que son causa de la necesidad y otras que son totalmente imprevistas, siendo ellas las que llegan sin avisar. Los resultados están a la luz para todos. Y el juicio que emiten sólo arroja dos posibles sentencias: ¿a quién se le ha ocurrido esta genialidad? o por el contrario, ¿a quién se le ha ocurrido esa locura? Pero ahí están. La vida está llena de ocurrencias y todos somos partícipes de las mismas y forman parte de nuestro día a día cotidiano. ¿A quién se le ocurriría?



lunes, 22 de marzo de 2021

HEROÍNA

El mundo es dual, ¿sí o no? En esa misma alternativa está la dualidad. Hay quienes dirán que sí y hay quienes dirán que no. Ambos tendrán motivos pero eso no quita que estén las dos alternativas. O blanco o negro. A la hora de la fortuna, de la suerte, del sino o de la decisión, como queráis llamarlo, no existe el gris. Y no me valen los peros. Los sabios dicen que todo lo dicho antes del "pero" no sirve, puesto que lo que va después es realmente el pensamiento que quiere expresarse. "Eso no quita que estén las dos alternativas", antes lo he dicho detrás de "pero". Una moneda tiene dos caras y cuando se lanza al aire no cae de canto. Y así es todo. Día o noche. Alegría o tristeza. Felicidad o llanto. 
Viene está divagación de una muchacha, digamos que Virginia. Tuvo una vida horrible, adicta a la heroína. Y finalmente se convirtió en ella. Es la misma palabra, son dos las acepciones. Hasta las palabras tienen su doble vertiente. El mundo es dual, ¿sí o no? Tras malos derroteros adquirió buenos hábitos. Abandonó ese contexto de heroína y se convirtió en esa heroína capaz de ayudar a los que dependen de ella. Una maravillosa enfermera y psicóloga que curaba, escuchaba y hablaba a través de la experiencia. ¿Quién diría que por sus venas corrió la droga y luego el valor de la entrega? Maravillosa dualidad. El ser humano tiene la opción de elegir y la vida es tomar decisiones. Piensa y elige bien. Y si te confundes, acuérdate de Virginia. Puedes tomar la otra opción. Nunca es tarde. De heroína a heroína.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

PAJAROTO

Dicen de él que es un hombre peculiar. Nunca se puede adivinar en su mirada si habla en serio o si lo hace en broma. Sus rasgos faciales son traviesos, risueños y aventureros, a la vez. Imposible por eso descifrar su tono de sorna o de realidad cuando cuenta historias. El caso es que por ello no pasa desapercibido y narra curiosidades a todo el barrio. Sabe cosas de antes y de rabiosa actualidad y siempre da conversación a todos. Es entrañable y tiene los ojos grandes y abiertos pero sabe entornarlos hasta lo más mínimo para escudriñar secretos. Jamás se sabe si divaga, sospecha o vislumbra cuando lo hace. Se comenta que peina unos sesenta años y desde su niñez tuvo vista de pájaro y no se le escapa un detalle. Almacena en su alacena del alma retazos de raigambre y los saca a la luz cuando el momento era preciso. Basta añadir alguna palabra más a los "Buenos días" y él, como buen entendedor, aprecia que es idóneo iniciar una charla. Sus palabras calan siempre sin saber si son invención o realidad, atrapan desde el principio y no dejan indiferente al interlocutor ya sea niño, adolescente o adulto. Además ocultan un mensaje y dejan moraleja. Seguro que en este preciso instante está forjando nuevas historias y adaptando sus pupilas a las nuevas luces de la vida. Si lo veis por la calle, hablad con él. Os gustará lo que os cuente, no sabréis si real o inventado, pero os dejará ganas de más. Y aprenderéis.


jueves, 5 de noviembre de 2020

FERIA DE CÓRDOBA

La pandemia había arrasado con los cimientos de su vida. Había perdido a su madre por el maldito coronavirus, su empresa había quebrado despidiéndolo de su trabajo y vivía sólo desde hacía tiempo. El banco no perdonaba los recibos cada día primero de mes. Se anticipaban unas Navidades muy duras. En la mesa sólo habría dos platos, uno de ellos vacío. Las uvas de Nochevieja bastarían con medio racimo. Quizás ni cocinase. Cualquier cadena de comida rápida podría cumplir perfectamente el encargo de llenar su estómago vacío y en Mercadona con un billete de cinco euros, vueltas incluidas, podría adquirir una botella de sidra marca blanca y una tableta de turrón. ¿Para qué más? No tenía ganas de nada y si lo hacía sería por brindar por el pasado pues el futuro no tenía visos de mejora.
Sentado en el sofá miró la foto que tenía con su mujer del día que se conocieron. Fue en la Feria de Córdoba. Tenía veintipico años y la vida le sonreía. No como ahora. ¿Por qué tanto castigo? Él siempre hubo sido una persona buena, noble y honrada. Ella falleció hacía unos años de una mala enfermedad.  Le rodaron dos lágrimas por las mejillas. Ya había dado todo y estaba agotado. Le bullía la cabeza. Notó un calambrazo en el pecho y su espíritu se marchitó de golpe. Se llevó una mano al corazón dolorido  roto y se fue quedando dormido en el sofá para no despertar jamás. Se marchó, sin pena ni gloria, de esta vida miserable.


miércoles, 23 de septiembre de 2020

RETRATO

Hoy me miraba el alma frente al espejo. Siempre se ha dicho que la cara es el espejo del alma y por eso hoy lo he hecho al revés. Me he mirado el alma y de acuerdo a lo que he visto he sabido cómo tenía la cara. El reflejo me ha devuelto en su visión unos ojos entornados batiéndose en lucha entre la sonrisa y la preocupación. La nariz, afilada, estrecha, sin rasgos judaicos pese a ello, abría sus orificios  al máximo desprendiendo una respiración amplia, pausada, armónica, acompasada al pensamiento que ocupa en esos momentos la cabeza. La boca cerrada como cuando se cavila pues mantenerla abierta implica estar en Babia. La mirada entornada, con los ojos cerrados y los párpados a punto de despegarse para ver el mundo real y dejar de ver el mundo interior que, en ocasiones, es mucho más real que el exterior. Y así era. El reflejo no miente y ha mostrado lo que ve. Además todo encaja y los sentimientos se reflejan en el rostro perfectamente integrados, careciendo de sentido que aflore una sonrisa entre lágrimas de llanto o se dibuje una nariz henchida en un momento de agitación.
Todos tendemos a sentenciar el interior de una persona viendo su cara en un determinado momento y somos conscientes que en realidad no sabemos lo que a su alma acaece ciertamente. Lo que no todos hacemos es mirar nuestra alma al espejo y así saber la cara que mostramos. Entenderíamos mucho más porque nos tratan de una manera o de otra.


miércoles, 29 de julio de 2020

AINHOA Y BERTA

Nunca vi mejor conjunción en la sonrisa que la que ambas formaban juntas. Eran el perfecto fiel de la balanza para acometer cualquier empresa y que siempre se alcanzase el equilibrio. Cuando la una estaba triste, la otra compensaba con alegría. Cuando la otra estaba lejos, la una garantizaba cercanía. Ainhoa y Berta eran íntimas amigas y me gustaba verlas felices y seguirlas en sus redes sociales. Terminaba alegre viendo sus publicaciones. Lo pasaban genial juntas, nunca faltaban planes entre ellas y compartían infinidad de vivencias. Se complementaban hasta tal punto que una lágrima de Berta servía para hacer más limpia una risa de Ainhoa. Transmitían, seguramente sin saberlo, la más perfecta y entrañable definición de amistad. Aún viviendo casi juntas cada una pertenecía a un municipio y cada uno de ellos a una provincia de una autonomía diferente. Curioso pero real. Tan cercanas y tan lejanas. Sin embargo, su unión era tan palpable que no había nunca separación entre ellas dos y, me atrevería a decir que, sus pensamientos estaban ligados de modo tal que con mirarse y sin necesidad de palabras o con oírse y sin necesidad de miradas, sabían a la perfección el estado de ánimo de una y otra y lo que necesitaban mutuamente en ese momento las dos. Ainhoa era la prudencia, la sensatez, la cordura y el sosiego. Berta era el descaro, el ímpetu, la locura y el huracán. Juntas eran la mezcla precisa y concisa. Siempre cercanas, entremezcladas sí y a la vez manteniendo sus esencias. Entrañables, mágicas, amigas.