martes, 16 de mayo de 2017

PINGÜINOS

Do ut des, del latín, doy para que me des, es la más antigua fórmula de permuta habida en el negocio entre los hombres. Siempre se halla algún interés en un intercambio de propiedades. Entregar algo que nos pertenece gratuitamente en muy escasas ocasiones ocurre. Lo normal es que si nos desprendernos de algo nuestro es porque a cambio obtendremos un reporte que consideramos superior. Y eso es algo innato y muy humano que la gran mayoría de las veces se hace sin pensar. Al ofertar algo el cerebro entiende que se obtendrá un beneficio, aunque sea simplemente bienestar y nada material. Y como siempre ha de existir una excepción que confirme la regla. De excursión en el Zoológico me detuve a contemplar la zona de los pingüinos. Siempre me han parecido curiosos estos animales y me recuerdan a la película de Mary Poppins que tantas veces vi de niño. Una inconfundible pareja de aquellos animales se miraban fijamente el uno al otro. Mientras uno ofertaba uno de los peces que les habían echado como alimento el otro no ofertaba nada a cambio. Sin embargo entregaba todo tan solo con su mirada. Una mirada define, explica, conmueve, describe. Y aquel animal daba algo de su propiedad sin pedir nada a cambio. Lo que no sabía es que obtendría sin pedirlo. Así es la vida. Así es una mirada. Así son los pingüinos. Así deberíamos aprenderlo. No todo es dar para recibir. A veces se recibe sin dar...

martes, 9 de mayo de 2017

LA CIUDAD DE LOS PINTORES

Siempre le habían dicho que estaba majara. Solían burlarse de sus imaginaciones y tacharlo de estar en Babia. Sin embargo Rodolfo continuaba soñando y construyendo lugares idílicos en su mente. ¿Por qué no? Existía Nueva York para los viajeros. Y allí hay multitud de taxis amarillos, altísimos rascacielos y un montón de fast food como le gustaba a los que soñaban con aquella urbe. Existía Santiago de Compostela para los peregrinos. Y allí hay innumerables albergues, miles de objetos con bastones y vieras muchos más caminos que llegan y otros que salen como imaginan los amantes del peregrinaje. Existía también Sevilla para los cofrades. Y allí hay ambiente de hermandades todo el año, pasos que salen a la calle en cualquier fecha y mil rincones donde se escuchan lamentos de corneta y redobles de tambor como les encanta a los que idealizan su pasión por la Semana Santa. 
Y Rodolfo amaba pintar. Y soñaba con la Ciudad de los Pintores. Una ciudad donde los edificios fuesen lápices para hacer bocetos y retratos, las nubes fuesen gomas de borrar para enmendar errores, las aceras lienzos donde expresar dibujos y los habitantes fuesen todos dibujantes. Cuando él lo decía se reían de su ilusión y su sueño pero la verdad es que todos imaginamos cómo sería nuestra ciudad ideal. Y no todos nos atrevemos a decirlo. Rodolfo sí. Y quizás algún día la logre como Nueva York se logró por un viajero que la soñó, Santiago por un peregrino que la recorrió y Sevilla por un cofrade que la ideó. Que no sean como se las pinta, vale, que sean ideales para quien las sueña, sin duda, que un embrujo habita en ellas, por supuesto.


miércoles, 26 de abril de 2017

SABOR AÑEJO

Cuando el regustillo de lo rancio impregnó mi mente de bucólicas sensaciones, un recuerdo bañado en risueño donaire me llevó a plasmar en unas líneas el arrabal de sentimientos de sabor añejo que fluían en mi sesera. Y así, de cervantina manera, me puse a teclear evocando años de vida para mí desconocidos en los que el torno que alimentaba a una familia no eran sino vueltas de quehaceres bien repartidos en los que no había lugar para ridículas malicias de las que hoy en día abundan. Y con barroco arte literario soñé un hogar con un hombre entregado a su trabajo y una excepcional esposa rebosante de amor por sus hijos y cuidados de la hacienda familiar. Y el humo de una chimenea alimentada de leña seca y talada el año anterior que alegremente ardía, trepaba hacia un cielo azul que emulaba en una incipiente primavera el color que se torna en esmeralda de las aguas de los mares cuando el sol las baña de calor. Un puchero con rico guiso se cocía lentamente mientras los niños jugaban derredor de unas banquetas de madera. A su vera un perro de tamaño medio grande agitaba alegremente el rabo contemplando a los menores y aliviando las duquelas que pudieran oprimirle cuando su dueño marchaba. Imperaba la felicidad en esa estampa de la que hoy sólo queda un alto olmo que en su día diera sombra a aquella casa. Visiones de rancio abolengo las que mi cabeza destilaba...


martes, 18 de abril de 2017

CAPERUCITA FEROZ

A todos nos han contado de niños el cuento de Caperucita Roja. Y crecimos con la idea de que la dulce niña que llevaba miel en una cesta a su abuelita era buena y el lobo feroz que la acechaba era malo y aterrador. Y así se ha ido transmitiendo la historia de generación en generación y nadie ha dudado jamás de su veracidad. Pero, ¿qué pasaría si nos paramos a pensar que sólo conocemos la versión de Caperucita? Jamás dimos oportunidad al lobo de hacer un pliego de descargo a su favor. Sería bueno conocer su visión del cuento. Seguramente nos daríamos cuenta que como reza el dicho ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos. Y eso ocurre mucho en nuestro mundo actual, en nuestra vida del día a día. Siempre nos han dicho que tal persona es buena y tal persona es mala y así lo creemos sin más, cayendo en la creencia de opiniones ajenas y sin conocer a ambas. Recordad que en ocasiones a base de repetir una mentira finalmente se convierte en verdad pero que la cultura os hará libres y justos. No juzguéis ni etiquetéis por lo que os cuenten. Vividlo vosotros. Puede que el lobo sea bueno y Caperucita feroz.

miércoles, 5 de abril de 2017

NÁRKIA



Estaba solitaria, triste y cabizbaja en una tienda de regalos y souvenirs del Paseo Marítimo de la Playa de Gandía. Había otra más alta que ella y otra más pequeña. Quizás habría sido ideal llevarse las tres o quizás no se llevasen muy bien. De hecho la grande no cabía en el coche y la pequeña no quedaría bien en su lugar de destino. Y no era plan de adquirir dos y dejar allí sólo a una, máxime sabiendo que la elegida sería feliz en su nuevo hogar. Fuere como fuere sólo vino ella. Se convirtió en un regalo de boda a destiempo y una pieza clave de la decoración del salón. Viajó desde aquella inolvidable y cargada de recuerdos playa mediterránea hasta una urbanización ubicada a las afueras de la manchega capital provinciana de Ciudad Real. Nada más sentirse acogida cambió su rostro por una sonrisa infinita y adaptó su presencia al lugar donde fue recalar. Se sintió querida. Como en casa. Y lo es. En poco tiempo un reloj colorado con forma de cabina de teléfono londinense penderá sobre ella y se convertirá en compañero. Lleva ya seis años oyendo risas de niños jugando en la piscina y se siente identificada con sus añoranzas de infancia levantina. Hoy también escucha más cercanos los gorjeos de un bebé. Cosas que pasan en la vida que demuestran que todo ser vive y siente. Se llamó Nárkia por un guiño del momento que sólo tres personas conocen. Las mismas que la trajeron consigo. Por cierto, se trata de una jirafa de madera. ¿Y saben lo mejor? Que esta historia es real.


lunes, 27 de marzo de 2017

AMARGAS RAÍCES

No sé dónde he visto escritas las palabras "Amargas raíces" pero me han llamado la atención. Quizás suenan a título de telenovela venezolana o a novela de amor imposible, pero a mí me han hecho pensar en la vida misma. ¡Cuánto luchan algunas personas por tener una vida feliz pese a sus malas raíces! Es admirable como una persona que se quedó huérfana de muy pequeña o se ha criado en un ambiente muy malo y hostil o la vida le da un amargo e inmerecido varapalo logra forjar una propia historia ajena a aquellos duros principios y reveses del destino, crear una propia personalidad y vivir honradamente y lo más feliz posible. Y todos conocemos a alguien que nos despierta ese aplauso interno hacia su persona.
Y a la inversa, todos conocemos casos de personas que teniendo el más dulce de los comienzos han zozobrado en su camino y han sido incapaces de retomar el rumbo haciendo de su travesía un desatino. ¿Quién lo diría? Lo tuvieron todo para tener éxito en la vida y saborear el paso de los años felizmente y sin embargo no supieron aprovecharlo. Dulces raíces que se tornaron en espinosos frutos.
Es una forma de decir que las apariencias engañan lo que me han transmitido las palabras "Amargas raíces". En definitiva lo es. Tal vez si hubiera leído "Dulces raíces" no habría imaginado todo esto. Raíces, siempre raíces. Origen, principio, persona y vida.


lunes, 13 de marzo de 2017

EL EMBLEMISTA EMBLEMADO

Pues señor esta es la historia del emblemista emblemado. Érase una vez un escritor aficionado que a través de dibujos de un amigo narraba sentimientos plasmados en postales, conociéndose dichas obras como emblemas de acuerdo a la Historia del Arte. Constaban de imagen y texto y eran indisolubles de modo tal que transmitían en conjunto un mensaje. El escritor emblemista, llamémosle así, jamás imaginó que fuese imagen de un emblema y transmitiera el sentimiento que él plasmaba al escribir. Y sin comerlo ni beberlo fue dibujado un día y se coló en una de las postales convirtiéndose en el emblemista emblemado, en la imagen de uno de sus emblemas. Se dio cuenta al verse reflejado alegremente tecleando que en cada escrito intentaba transmitir ilusión, intriga, emoción, cariño y una moraleja a partes iguales. Trataba de hacer disfrutar a quien viera y leyera aquellas obras. Ilusión por imaginar las caras de los más allegados leyendo aquellas líneas; intriga porque la mayoría de las veces sólo con ver la imagen no adivinarías el texto que la rodea; emoción porque cada obra pellizcaba un sentimiento diferente haciendo vibrar el alma; cariño porque cada emblema llevaba implícito un recuerdo o un retazo autobiográfico a modo de firma y una moraleja para que cada persona no quedase indiferente ante la postal que tuviese delante. Por eso este emblema es un homenaje al emblemista que ha quedado emblemado. Y como él dijera: no olviden que mi texto sin la imagen no vale para nada. Déjense timbrar las cuerdas del alma, empápense de ilusión, vivan con emoción y mantengan la intriga, quien sabe si algún día serán emblema para alguien y les regalen su moraleja. Y eso sí, siempre, siempre, siempre, sonrían, por favor.