miércoles, 14 de febrero de 2018

ALINEADOS Y ALIENADOS

¡Cómo pasa el tiempo! ¡Cómo ha cambiado la vida! Cuando era niño disfrutaba oliendo el aroma a pan recién horneado que escapaba de los hornos del obrador. Luego disfrutaba corriendo por el Prado de la ciudad con el césped recién cortado mientras pisaba la arena recién regada para levantar frescor. Y jugábamos con el balón en la calle en la que apenas pasaba coches. Llegaba la época de las canicas y el trompo. Y las niñas jugaban a la goma cantando alegres canciones o saltaban la rayuela con agilidad. Todos estábamos alineados con la sociedad y disfrutábamos.
Ahora sentado en un banco de aquel viejo parque miro a los niños jugar mientras doy vueltas a mi garrota apoyada en el suelo. No ríen como nosotros antaño. Sólo miran alternando ojos de picardía con admiración extrañas máquinas pequeñas que portan en sus manos de las que emanan incesantemente luces y sonidos. La comunicación personal entre ellos es prácticamente nula. No veo rodar ningún balón, ni a ningún niño hacer rodar sus canicas por el suelo. Le he preguntado a mi nieta si sabe jugar a la goma y me ha mirado indiferente mientras tecleaba en su maquinita. Todos están alienados con la sociedad y no sé si disfrutan...


viernes, 2 de febrero de 2018

EN MIS LIBROS


Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de dominar. Lo decía Ernesto "Ché" Guevara y en eso tenía razón. La incultura hace al hombre preso al igual que la cultura lo hace libre. Pablo lo sabía. Y a pesar de que todo o casi todo está escrito en los libros, hay cosas de la vida que uno no sabe dónde buscar. Y eso le ocurría a Pablo. Añoraba ser feliz con una pareja y encontrar a su media naranja pero pasaban los años y no encontraba a la misma. Hubo evocado Dulcineas, princesas de castillos encantados, doncellas de todo tipo, bellas molineras, labriegas, detectives y doctoras. Todo tipo de perfiles amorosos que salían en su amplia colección de libros. Pero no había manera. Por algo que Pablo no comprendía su amor no llegaba. No se daba cuenta de que para él era casi una obsesión indominable que le podía hacer caer hacia un lado u otro del alambre sin que hubiera red debajo. Desesperado pensaba que había buscado su alma gemela hasta escondida en su biblioteca y en realidad allí halló la solución. En un viejo libro de refranes y dichos leyó que "el amor no se busca, se encuentra". Y cuando dejó de buscar, lo encontró. 



miércoles, 24 de enero de 2018

CINE DE AMOR

Aquella noche proyectaban una película de estreno en los cines "Las Vías" de Ciudad Real. Pedro, afligido por el comportamiento de la sociedad con él, compró una solitaria entrada para ver la película en el pase de las diez de la noche de aquel lluvioso viernes de primavera. No era como los demás. No era uno más de la multitud. No le gustaba el fútbol, ni los bares, ni salir de casa simplemente por cumplir con la rutina impuesta de los sábados. Y eso socialmente le pasaba factura en una sociedad regida por los cánones de la normalidad imperante. Pero era una persona como todas las demás. No era raro, era distinto. 
Llovía mucho aquella tarde. Ana decidió salir en compañía de sus pensamientos y su paraguas. Sola con su soledad por no ceñirse a una legislación social no escrita que todo el mundo seguía a pies juntillas. Optó por acercarse al cine y ver la cartelera por si había algo de su gusto. Y lo hubo. Compró su entrada y accedió a la sala. No era una chica extraña, simplemente diferente.
Cuando la sala quedó a oscuras y comenzó la película sólo dos personas estaban en ella. Pedro y Ana. Nadie más de la gente normal quiso ir a ver esa peli de frikis. Al terminar los dos se miraron, sonrieron y entablaron conversación. Algo tenían en común. Mucho. Surgió entre ambos una preciosa historia. Y ese día se creó una película nueva, distinta a lo normal y realmente digna de la mejor cartelera del cine de amor.

jueves, 18 de enero de 2018

EL SENTIR DE LO INANIMADO

Hace algún tiempo leí una postal que hablaba de que las bicicletas tenían sentimientos. Se llamaba "Trotamundos" y logró sacarme una lagrimilla al reflexionar que todo ser puede sentir aunque los humanos no lo creamos. Estoy plenamente convencido de que cada creación tiene una esencia destinada a ser útil en su período de existencia y se siente realizada cuando alcanza esa utilidad en el mundo, sea una persona, sea un animal, sea un vegetal o, inclusive, sea algo inanimado. De hecho, ¿por qué denominamos inanimado a aquello que "creemos" que no tiene vida? La vida son sentimientos y es patente que todo ser responde a un trato correcto y afable. Incluso el teclado desde que el vierto estas palabras siente mis impactos de los dedos suavemente y los diferencia de los golpeos más violentos de otras manos que no lo tratan como yo. Es como la tan manida frase que argumenta que si al descolgar el teléfono respondes con una sonrisa el interlocutor lo nota. Evidentemente no te ve, pero es patente que se transmite ese estado de ánimo. En el trato es igual. Con la misma evidencia consideramos que una piedra no siente pero es patente que algo cambia al tacto cuando se la coge con cariño. Creo en el sentir de lo inanimado. ¿Nos tratarán de una manera u otra según sus sentimientos los seres inanimados a nosotros? Me gusta divagarlo pero la vida, insisto, son sentimientos y confío en que todo lo que vive siente. Y lo que no... También.

martes, 9 de enero de 2018

LA LOSA DEL DESAMOR

"-¿Y cuánto tiempo estaré así? -Yo estuve casi un año, no sé. No te puedo decir... Llegará un día en el que te levantes y todo habrá pasado. -No creo que consiga superarlo. -Ya verás como sí..." Quien haya tenido esa conversación sabe a que nos referimos. Es raro que haya persona en la faz de la tierra que no haya sentido el peso de la losa del desamor. Ese lastre injusto que no te permite vivir en armonía y te hace pensar que además de ser la parte perjudicada debes pagar un enorme tributo por no ser correspondido en el amor. Y hay que seguir. Siempre hay que seguir pues la vida que tenemos solo es una y es para vivirla. Ni los gatos que tienen siete desperdician momento alguno. Tiramos de la pesadez hecha lágrimas y el tiempo, aunque no lo creamos, va pasando. Y finalmente pasa ese "casi un año, no sé". Y recuerdas aquella conversación y te das cuenta que ya no duele como entonces. Y te ves reconociendo que aquellas frases de ayuda que tanto te hartaban al final tenían razón. Y descubres que los deportistas entrenan con pesas y lastres para coger más potencia y al liberarse de ellos correr más. Y compruebas que te has desprendido de la losa del desamor y te has hecho más experimentado y más fuerte. Y vuelas. Y vuelas alto. Y eres libre y sabes que vida tienes una. Y que es para vivirla. ¡Vive!



lunes, 11 de diciembre de 2017

TODO ENCAJA EN PICTURA ET VERBA

Todo encaja. Cuando los alimentos se cocinan a fuego lento, con cariño, con amor, con creencia en un rico resultado final, se logra que todos ellos encajen y den lugar a un sabroso guiso que alegra a su creador. Cuando se entrena con convencimiento, con pasión, con esfuerzo, con la mente depositada en lograr el triunfo, al final se consigue subir al podio con una sudorosa y resplandeciente sonrisa que denota haber alcanzado la meta del modo deseado. Cuando se inicia un proyecto y se lucha por él con perseverancia, constancia y metodología, resulta llegar la satisfacción del logro esperado y ver que la pieza que se estaba tallando encaja a la perfección con su destino y la felicidad interior se desborda al ver un sueño cumplido.
Cuando empezamos la aventura de Pictura et Verba hubo una meta fijada que era sacar un libro a la calle. Y lo logramos hace un año. Pero eso sólo era media pieza del puzzle. La otra media pieza es que el libro estuviera donde debe estar: a la pública venta en una librería. Y lo hemos logrado. Hemos cocinado a fuego lento, hemos entrenado con convicción, hemos avanzado con perseverancia, hemos tallado nuestra pieza. Ha llegado nuestro triunfo. Así es todo en la vida. ¡Ánimo! Y...
¡¡Gracias!!


martes, 7 de noviembre de 2017

CAMPO DE SENTIMIENTOS

Hace unos días paseando por Aranjuez escuché una actividad llamada "Campo de Sentimientos". Trataba de cada persona dibujase el sentimiento que a ella le causaba la felicidad. Y creedme que no es fácil. Yo que lo más que sé pintar es "con un seis y un cuatro la cara de tu retrato" pensaba en cómo expresar con un dibujo y sin nada de texto estados de ánimo. Muchos dibujaron corazones para simbolizar el amor y otros muchos caras sonrientes para reflejar la alegría. Quizás son sentimientos fáciles de plasmar. El caso es que a raíz de ello yo seguí divagando en el Real Sitio sobre como se dibujaría la desesperación, añoranza, timidez, parsimonia, extenuación y otros sentimientos que no fueran la felicidad. Pensé en cómo dibujaría yo (si supiera) la melancolía y tras darle muchas vueltas visualicé un gran árbol donde cada rama es un recuerdo evocado por una canción. Las canciones de cuna, las canciones de Navidad, las canciones que nos enseñaron nuestros padres, las cancioncillas que nos cantaban nuestros abuelos, las canciones de los campamentos, las canciones de los autobuses cuando hacíamos excursiones en el cole, las canciones de nuestra adolescencia, la canción de nuestro primer baile, esa canción especial que es "tú canción", esa melodía de "Cumpleaños Feliz" que te recuerda a cierto cumpleaños en concreto, esa cancioncilla de anuncio de televisión que te trae otro recuerdo y miles de etcéteras más, ¿a que sí? Qué bonito "Campo de Sentimientos" llenan los árboles de la melancolía.