miércoles, 13 de junio de 2018

PRIMERA CITA

"¡Qué nervios! ¿Irá todo bien? Voy a peinarme de nuevo. ¡No vayas a liarla ahora! ¡Con lo que te ha costado! Respira. Toma aire. Relájate y actúa normal, natural, como tú eres. No tienes nada que perder y mucho que ganar. ¿Te has echado colonia? ¡Venga! A ver si vas a llegar tarde... La primera cita es importante ser puntual. Mejor esperar un poquito a hacer esperar. ¿Qué pensará de mí? Me he puesto mi ropa favorita y me da la sensación de que parezco un fantoche. ¡Madre mía! Se me traba la lengua. Se acerca la hora y estoy que no me aguanto ni yo. ¿Y qué le digo? ¿Y a dónde vamos? ¿Tomo yo la iniciativa o me dejo llevar? No sé, me da vergüenza todo. ¡Ah! ¿Y de qué le hablo? Vaya si saco una conversación que no le gusta. Mejor me callo. ¿Y si piensa de mi que no tengo personalidad? ¡Uf! ¡Me va a dar algo! Me voy ya. No aguanto más. Iré despacio por la calle e intentaré no pensar mucho y que sea lo que Dios quiera. Así llego antes y preparo mi mejor sonrisa. ¡Qué nervios, por favor!"

PD: ¿A que ha sido bonito recordarlo?



martes, 15 de mayo de 2018

LA FAMILIA


¡Qué bonita es la familia! Sin duda es la fuente de sentimientos más primitivos que conoce todo ser humano. Si de algo no se puede huir es de tener un padre y una madre. Otra cosa es que la propia vida nos lo quité a uno u otro antes de tiempo o que cumplan como tales o no. Pero toda persona tiene padre y tiene madre. Y por ende tuvo abuelos. Y seguramente tenga hijos, aunque eso no es definitivo ni muchas veces depende de uno mismo. Pero ¡qué bonita es la familia! El más primordial hogar, la más productiva empresa, la más bella economía, el más íntimo lugar, todo ello es la familia. El abrazo de un padre, el beso de una abuela, la confesión de un hermano... ¡Qué bonita es la familia! Y, sin embargo, qué poco la valoramos. Qué habituales son las riñas en las que hacemos daño a quien más nos quiere. Cuántos casos de hermanos que no se hablan, hijos que ignoran a sus padres, abuelos que no conocen a sus nietos... Hay que darse cuenta que venimos los unos de los otros, que la sangre que corre por nuestras venas fue engendrada por ellos y que, por mucho que no queramos, somos padres, madres e hijos desde el parto en adelante todo lo que nos quede de vida. ¡Qué bonita es la familia! Id ahora mismo y darle un beso a vuestro abuelo, un abrazo a vuestra madre y un achuchón a vuestro hermano. Sin explicación. Veréis como un sentimiento enorme de amor os brota de dentro. ¿Cuánto hace que no le decís a vuestro padre un "te quiero"? Estáis tardando...


miércoles, 9 de mayo de 2018

TODA UNA VIDA

"Toda una vida". Simplemente leer esas tres palabras despierte en cada uno de nosotros sentimientos distintos en cada uno. Sensaciones internas que pueden conjugar un final feliz, un sueño frustrado, un revés de la vida, un amor eterno, una promesa incumplida o una injusticia de la que nadie tuvo culpa. Deberíamos definir qué es una vida para cada uno de nosotros y tampoco nos pondríamos de acuerdo. Habría tantas definiciones como definidores pero seguro que las palabras "para siempre", "eternidad"  y "amor" bailotean en todas las cabezas... ¿Por qué? Porque una vida sin amor no es vida. Y el amor no sólo engloba las relaciones de pareja. El amor engloba compañía hasta el final de nuestra existencia. Por eso al leer "Toda una vida" nos asaltan a la mente esos retazos de sentimiento alegres o tristes porque lo que realmente nos evoca nuestro interior es el amor, esas personas amadas con las que hemos compartido o seguimos compartiendo nuestra vida. Alguna vez oí que el amor de verdad es envejecer juntos. Recalco: no sólo relación de pareja. Familia, amistad, compañía... Ya lo dice la canción y podéis elegir versión porque lo importante es la letra la cante Antonio Machín, Los Panchos, María Dolores Pradera, Raphael o Luis Miguel: "Toda una vida me estaría contigo, no me importa en qué forma, ni cómo, ni dónde, pero junto a ti".

jueves, 3 de mayo de 2018

UNA NUEVA ESTRELLA

Doy por hecho que habéis visto la película el Rey León. Y si no es así, estáis tardando en ver esa joya de Disney. Hay una parte de la película que ofrece una maravillosa explicación de lo que son las estrellas. Y deja el regustillo de que los seres queridos nunca mueren porque viven en ti. No es la primera vez que se coquetea con el teorema de que las estrellas son el reflejo de la marcha al Cielo de nuestros antepasados y desde allí nos contemplan. De hecho siempre que alguien fallece se suele decir que brilla una nueva estrella. Y también es verdad que, cuando en la soledad de una noche en la que se ven a la perfección las infinitas estrellas que alumbran el Cielo y nos quedamos boquiabiertos admirando la gran cúpula del planeta en el que vivimos, nos embarga el interior una mezcolanza de recuerdos de aquellos que ya no están con nosotros. Algunas estrellas brillan más porque son nuevas en la bóveda celeste, otras brillan menos porque ya llevan mucho tiempo allí arriba, pero todas brillan. Y nosotros con su recuerdo hacemos que sigan brillando. Hoy he visto una nueva estrella en el Cielo de Liverpool. Se llama Pepi, era sevillana, genio y figura. La primera Nochevieja de mi hija fue la última suya. Y allí está. Brillando. "Recuerda, Simba, él vive en ti".


lunes, 23 de abril de 2018

LA ETERNA BATALLA

Gerardo paseaba por el parque cuando vio una escena conocida. Lamentablemente conocida. Todos hemos pasado alguna vez como actores o como espectadores por esa película. Por eso es conocida. Una pareja cabizbaja, sentados el uno a centímetros del otro, ella mirando al suelo, él mirándola de soslayo y la imaginación disparada del que visione la escena. ¿Será timidez? ¿Será vergüenza? ¿Será pena? Puede que hubieran tenido una discusión. Puede que les hubieran dado una mala noticia. Puede que él no se atreviese a declararle su amor y ella se cansase de esperar. Podrían ser muchas cosas que sólo los dos actores saben y los demás imaginan pero la imagen no despertaba otros sentimientos que no fuesen los más ancestrales en el ser humano: curiosidad, intriga y duda.
Y lo peor es que el actor sabe que es motivo de inspección, de visión, de comentarios y de pesquisas por todo aquel espectador que lo contempla. Pero se le escapa que cuando se invierten los papeles él se ve prisionero de los mismos sentimientos que levanta cuando es él quien está bajo los focos. Por eso Gerardo iba pensando que en ese mismo banco del parque estuvo ayer solo, triste, desolado. Tuvo la nota más alta de la oposición y se quedó sin plaza. Quien lo viese no sabría qué le ocurría. Sólo él. Y, sin embargo, harían mil apuestas sobre la imagen que desprendía. La eterna batalla. ¿Actor o espectador? Depende del día. No juzguéis.

jueves, 19 de abril de 2018

EJERCICIOS DE AMOR

Siempre se ha dicho que al corazón no se le puede dominar. Es consabida la máxima que reza al decir que "uno no elige de quién se enamora" y son conocidas y sufridos por todos las internas batallas cabeza-corazón. No hay debate posible en ello. Sin embargo, una vez caídos en amor (como dicen los británicos) sí que podemos ejercitar nuestro corazón para que mantenga vivo ese sentimiento que emana del mismo hacia todo lo que queremos de verdad: el amor. Hay que cuidar que nunca decaiga la sonrisa de un amigo. Hay que mantener al afecto hacia los familiares más lejanos. Hay que sostener siempre que "madre solo hay una y como la mía ninguna". Hay que demostrarle a nuestra pareja que lo es siempre y no solo a ratos. Hay que fortalecer el corazón para que no se oxide y esté siempre en forma como buen deportista de élite que es y tantos momentos bellos y triunfos nos regala. En definitiva, al corazón no se le puede dominar pero sí moldear. Hay que hacer a diario ejercicios de amor.

martes, 3 de abril de 2018

OBRA DE ARTE

Ayer estaba charlando con un amigo que es profesor de primaria y me decía que sus alumnos hacían verdaderas obras de arte. Incrédulo le preguntaba cómo un niño de siete años podía hacer una obra de arte sin dominar todavía el oficio del buen pintor, del habilidoso imaginero, del prestigioso constructor o del perfeccionista director de cine, por ejemplo. Claro, yo no contaba con que el arte tiene tantos puntos de vista como personas existen y no toda obra ha de encuadrarse en unos cánones preestablecidos. Ignorante de mí estaba acostumbrado a denominar "obra de arte" toda aquella pieza digna de exponerse en un museo. Y eso me explicaba Gustavo. Sus pequeños alumnos crean unas obras merecedoras de causar admiración a quien las contempla, las escucha, las visualiza, las palpa o las saborea. Cada destinatario de las mismas es quien debe apreciarlas y catalogarlas. Me quedé pensando en ello y en los enmarques obligados que impone la sociedad. Nos despedimos y volví a casa. Mi hijo pequeño, todavía más joven que los alumnos de primaria y que no sabe aún ni pintar, me había hecho un dibujo de un gran corazón que decía "Te quiero, papá". Jamás había visto mayor obra de arte. Gustavo tenía razón.