
viernes, 28 de noviembre de 2014
CRUCE DE CAMINOS

martes, 25 de noviembre de 2014
LICOR DE AMOR
Fabio era el más afamado bodeguero de la comarca. Nadie sabía de vinos y licores como él. Dominaba los caldos vitivinícolas a la perfección y tenía un paladar hecho a base de la aspereza de los tintos y la graduación de los blancos. Pero había una botella que jamás había abierto. Malas experiencias con esa cosecha hicieron que pareciera olvidada en lo más profundo de la bodega. Y no es porque fuera de mala reserva o estuviera todavía en fase de crianza, era porque a Fabio le daba miedo abrirla y no lo reconocía. Se escondía de sus sentimientos y su personalidad iba tornando en un ser uraño, antipático y déspota alejado de la vid del amor. Aquella era una botella con su máxima esencia, una botella que descubriría su interior, una botella que mostraría al verdadero Fabio sin tapujos al exterior y que, una vez abierta, no podría cerrarse de nuevo o, al menos, no de la misma manera. Nuestro bodeguero, oculto tras su blanca bata y entre los toneles y cubas de su negocio, sabía que aquella botella que acumulaba polvo sobre el vidrio debería ser abierta antes o después. Creía firmemente que algún cliente sería quien la descorchase y descubriera al mundo al mismo Fabio que cuando era niño jugaba con su abuelo en las cuevas de la bodega. Aquello le aterraba, lo hacía verse débil e indefenso por mostrar sus sentimientos y, a la vez, le hacía irse dando cuenta que esa botella era tan suya, tan personal, tan de su cosecha, que debería ser él quien la abriese, antes o después. Era conocedor de su contenido y recordaba haber pisado aquellas uvas de la mano de su padre. Pero a Fabio le daba miedo. No quería amar otra vez. Temía demasiado al jugo de esas viñas.

viernes, 21 de noviembre de 2014
EL TREN DE LA VIDA

Jeremías lo sabía y por eso conducía felizmente su máquina. Llevaba muchos años transportando a pasajeros y había aprendido mucho con ellos y de ellos. Por eso sabía que, aunque parezca mentira, la Estación Amor era de las más concurridas por los viajeros, pues todos los trenes de la vida pasan por allí, bien por voluntad, bien por capricho, bien por destino, bien por azar o bien por esperanza. Pero el amor siempre está presente. ¡Pasajeros al tren!
martes, 18 de noviembre de 2014
LECCIÓN UNIVERSAL
El Maestro de la Vida reunió a sus discípulos y les enseñó todo lo necesario para afrontar su camino. Les dijo que les enseñaría todas las materias necesarias excepto una que aprenderían por sí mismos y que descubrirían antes o después. La llamó "La próxima lección". Los alumnos entonces preguntaron por aquella asignatura y el por qué de no ser impartida en ese curso y el profesor les dijo que no era necesario que él la enseñase, que era una materia tan universal y vital que llegarían al conocimiento de la misma por sí solos y que su propio camino de la vida les enseñaría los temas necesarios para afrontarla y los examinaría con el tiempo. Estudiaron y aprendieron todo lo demás y cada uno se especializó en una faceta. Se olvidaron de aquella lección que el maestro no quiso enseñarles y buscaron el éxito en sus vidas...
Años después su maestro común volvió a juntarlos y se reunieron nuevamente todos los alumnos y compañeros. El Maestro les preguntó si recordaban todo aquello que él les había enseñado y si estarían dispuestos a ser examinados nuevamente. Los discípulos sonrieron y aceptaron pues tenían bien aprendidas las lecciones y con el paso de los años habían ido aumentando más todavía sus conocimientos y especialidades. Cual sería su sorpresa cuando el profesor no incluyó en el examen ninguna pregunta sobre las materias que él había impartido y, sin embargo, todas las preguntas recayeron en "La próxima lección". Y para mayor asombro ellos superaron con nota el examen. Todos supieron responder. Todos sabían la lección por sí mismos. Enamorarse es una lección tan universal y vital que todo el mundo debe aprender.
Años después su maestro común volvió a juntarlos y se reunieron nuevamente todos los alumnos y compañeros. El Maestro les preguntó si recordaban todo aquello que él les había enseñado y si estarían dispuestos a ser examinados nuevamente. Los discípulos sonrieron y aceptaron pues tenían bien aprendidas las lecciones y con el paso de los años habían ido aumentando más todavía sus conocimientos y especialidades. Cual sería su sorpresa cuando el profesor no incluyó en el examen ninguna pregunta sobre las materias que él había impartido y, sin embargo, todas las preguntas recayeron en "La próxima lección". Y para mayor asombro ellos superaron con nota el examen. Todos supieron responder. Todos sabían la lección por sí mismos. Enamorarse es una lección tan universal y vital que todo el mundo debe aprender.
viernes, 14 de noviembre de 2014
AMOR DEL FUTURO
I. He logrado escaparme al futuro. Año 3025 de la Era Tecnológica. La raza humana en su evolución se ha convertido íntegramente en robots humanoides que han ido cambiando y mutando de carne y hueso en acero y cables. Fascinante. Decían que el amor nunca cambiaría... En este mundo de tecnología y ciencia no veo a ningún robot capaz de amar. Todo son ondas, contraseñas, redes wifi... No veo relación propia de humanos entre estas máquinas. Observando esta era desde mi pequeña nave espacial recuerdo el primer robot que tuvo sentimientos. Aquel Hombre de Hojalata que siguiendo el camino de baldosas amarillas demostró al Mago de Oz que tenía un corazón bajo la chatarra que conformaba su cuerpo. Un robot que sentía. Qué recuerdos... Dorothy conquistó el corazón de aquel hombre de hojalata y éste conquistó el nuestro. Decían que el amor nunca cambiaría... Voy a pernoctar triste por lo que he visto en mi primera toma de contacto.
II. Continúo escribiendo este particular Cuaderno de Bitácora de mi viaje espacial. Agazapado en el terreno observo las férreas apariencias e inexpresivos rostros de los humanoides. Parecen totalmente deshumanizados y carentes de sentimientos. Pero... ¡Espera! ¿Qué ven mis ojos? Sí, sí que lo es. Un robot humanoide parece sentir como lo hizo el Hombre de Hojalata. Avanza firme. Ese brillo de ojos, ese esbozo de sonrisa... Descubro que incluso en esta especie evolucionada el varón más duro se enamora. Decían que el amor nunca cambiaría... ¡Era verdad! La esencia del amor continúa y sigue viva. Tomo nota rápidamente en mi libreta. Hoy dormiré feliz. Anoto en letra cursiva: "Año 3025. El amor de verdad no se ha extinguido. En el futuro el corazón seguirá latiendo y hasta el hombre mecanizado aparentemente más hostil sucumbirá ante ese sentimiento y continuará deshojando margaritas con un clásico me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere..."
martes, 11 de noviembre de 2014
YO MATARÉ MONSTRUOS POR TI
Y como su caso era especial y aun con miedos no perdía la sonrisa, la vida le hizo un regalo, ella así lo merecía: siempre tuvo a su lado un ángel de la guarda en forma de abuela, padre, hermano, amiga o guía que la ayudaba y protegía simplemente porque sí. Quizás cuando un alma es como Alma y no es origen de fantasmas o monstruos que a otros aterrorizan, merece que alguien sea su espada y valor en esta vida. Quien nos trata con bondad, inocencia y verdad acrecenta nuestra alma y nos llena de alegría. Por eso, mi querida Alma, yo mataré monstruos por ti, simplemente porque sí.
viernes, 7 de noviembre de 2014
ROMPIENDO LA VERGÜENZA
Había estado en mil batallas y tenía diversas condecoraciones militares. Le sobraba valor para la acción bélica y guerrillera y de mozo había sido aprendiz de torero. Por falta de coraje no era. Pero tanta o más vergüenza da saber que algo te da vergüenza y es sabido por el resto que ese algo te da vergüenza, que reconocer que algo te da vergüenza y que no haces ese algo por vergüenza. Redundante pero cierto. Y Tomás como hombre lo sabía. Y en su fuero interno tenía un problema: era el soldado más valeroso de su destacamento pero le daba vergüenza decirle a Irene que la amaba. Y le daba vergüenza que Irene supiera que a él le daba vergüenza decírselo. Y le daba vergüenza reconocer ante el resto de camaradas que le daba vergüenza que Irene supiera que le daba vergüenza decirle que la amaba. Todo era un trabalenguas vergüenza y tenía que esquivar la vergüenza o jamás ganaría esa batalla.
martes, 4 de noviembre de 2014
DESAHUCIANDO NUBES
Joaquín amaba el cielo abierto y el sol resplandeciente. Y así le gustaba disfrutarlo. Sabía que la doctrina y la jurisprudencia de la vida lo respaldaban. Su objetivo era llegar derecho y por Derecho a alcanzar su sueño y estaba mentalizado de que nada podría detenerlo. Sin embargo no esperaba que su felicidad estuviera oculta tras unos inquilinos que no abonaban la renta y que fuera él quien debiera iniciar y ejecutar el procedimiento para llegar a una resolución estimatoria. Había pagado la tasa, había envalentonado su toga y había redactado una demanda precisa para cumplir su cometido. Llegados a la vista oral, unos nubarrones no invitados impedían al tribunal otorgar a Joaquín su deseada victoria ante el estrado hasta que no quedase la excepción resuelta. Pero él sabía que su camino Cum Laude serviría y que era el momento de ponerlo en práctica para obtener su verdadera meta. Su felicidad y amor verdadero sería liberado por lo civil o por lo criminal si fuera necesario. La mayor virtud que tenía Joaquín era que actuaba con la Ley del Valor y el Real Decreto de la Creencia. Juró sobre la Constitución de la Vida que ganaría su pleito, liberaría su sueño y podría alcanzarlo. Y acto seguido con la herramienta dispuesta por el más Alto Tribunal de su conciencia interna, desahució a las deudoras nubes de su indebida morada y consiguió que se ejecutase la Sentencia: un sol brillante asomó al fin al cielo abierto donde su sueño fue liberado, alcanzado y disfrutado.
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